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El Ébola en la España neomedieval del PP por Rosa Maria Artal


Somos muchos los que creemos estar viviendo una pesadilla, porque no es posible que un país que pasa por ser democrático, miembro de la Unión Europea, decimosexta economía mundial (tras haber sido hace nada la octava, eso sí), tenga unos dirigentes con estos niveles de incompetencia, oscurantismo e ignominia.
Cuesta saber por dónde empezar. Las acusaciones de este sujeto, Javier Rodríguez, a la sazón consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid, acusando a la enferma infectada de Ébola de mentir, rozan lo alucinatorio. ¿En qué ha mentido, Sr. Rodríguez? ¿No tiene el virus hemorrágico gravísimo? ¿Mienten sus análisis? ¿O está intentando salvar su culo y los de sus jefes y socios del clan?
Cómo es posible que un cargo público salga a insultar a la enferma, tras la cadena de errores cometidos por su departamento y el de Sanidad que dirige –es un decir- Ana Mato. Alucinamos con lo que estamos conociendo. Los trajes de "seguridad", en lugar de ser de una pieza, sujetaban los guantes con cinta adhesiva. A quienes ponían en riesgo su salud por hacer un trabajo peligroso, propiciado por -para bien o para mal- la decisión del gobierno de traer a España a dos sacerdotes enfermos de Ébola, les dieron una charla de menos de media hora. No se han cumplido sus "protocolos" ni en el traslado de la enferma de un hospital a otro –que se hizo en ambulancia normal, y con personas sin proteger- ni en muchas otras cosas. El equipo al mando se está comportando como en el tercer mundo, solo que con menos dignidad. ¿Y tiene la culpa la enferma?
Pero las declaraciones de este individuo, que a esta hora permanece increíblemente en el cargo, han abierto informativos.
En una de las informaciones del Telediario de TVE han dicho, no como noticia, sino en el contexto, que Teresa, la enferma, ha reconstruido ¡cuatro veces! los hechos, el desvestirse, el recorrido en la habitación. Buscaban un culpable fuera de ellos, y lo han encontrado: la enferma. Y por qué métodos. Estamos hablando de una contagiada por Ébola, con síntomas, y medicada. Esto es tortura, esto es intolerable.
¿Y el jefe del servicio saliendo al circo mediático en el que han convertido el Hospital (desmantelado por Esperanza Aguirre y sus seguidores) Carlos III,  de set en set de televisión, contando que la enferma había dicho -¿"confesado"?- que se tocó la cara con el guante. ¿Un médico puede contar lo que le relata una paciente? Sus compañeros están denunciado que Teresa sufre presiones y coacciones.  Lo que está ocurriendo es para aterrar al más templado. Y los medios, algunos, lo cuentan como ha encontrado el periodista Fernando Berlín.  Ved la diferencia.
Tampoco es desdeñable la infecta portada del ABC
¿Y el perro de la infectada  y su marido? Se llamaba Excalibur y las mentes del PP decidieron matarlo, es como a ellos les gusta solucionar las cosas. Por si acaso. Sin hacerle ni un triste análisis. En contra de la opinión de científicos, extranjeros incluso, que pensaban podría ser útil a la ciencia, vivo.
Como en la España medieval a la que nos ha devuelto el PP (y sus votantes, sus votantes que no escurran el bulto), se corta por lo sano matando. Hay quien comenta que es raro que aún no hayan prendido fuego a la casa de Teresa y su marido, en la misma línea. Es decir, a una trabajadora precaria -estaba haciendo oposiciones para la fijeza como auxiliar de clínica- la han infectado por los errores de sus aireados "protocolos", le han matado al perro y la han insultado. De momento.
Mientras el mentiroso compulsivo que tenemos por presidente del gobierno, dice que "toda Europa" le felicita por su gestión de la crisis del Ébola, los principales medios internacionales están en Madrid para informar con verdad. El Wall Street Journal, conservador, ha indagado hasta llegar a la boutade de las condecoraciones a la Virgen. Y no sale de su asombro. Les podemos parecer un país con un gobierno pintoresco, elegido por muy pintorescas personas, pero es que cuesta salud y hasta vidas. Los repagos en sanidad y las tarjetas arrebatadas por la misma ministra, Ana Mato, algo saben de eso.
He leído esta mañana un artículo contundente y sobrecogedor. Éste. De David Torres. Viva la muerte. Por esto matar al perro ha sido mucho más que una anécdota. Me quedo con dos párrafos:
"Excalibur, al que no le ha servido de nada su nombre de espada artúrica, se va a convertir no sólo en el primer mártir de esta hecatombe provocada a medias por la imbecilidad y a medias por la prepotencia, sino también en un símbolo a cuatro patas de toda la ciudadanía madrileña y española. Porque así es como estamos con esta gente subida a nuestros lomos: a cuatro patas".
"No nos asusta el ébola porque para gobernar le dimos la mayoría absoluta al cáncer".
A estas alturas de esfuerzo continuado por desasnar, me pregunto ¿qué culpa tengo yo, tenemos muchos, de que haya personas capaces de habernos traído esta plaga?


* Rosa Maria Artal es escritora y periodista, autora del blog El Periscopio
* Crónica agradece poder compartir con nuestros lectores este artículo de opinión


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