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No existe ni el partido, ni el gobierno de los movimientos sociales por Carlos Martinez

Los movimientos sociales, son por naturaleza autónomos e independientes. Ningún partido puede pues ni apuntarse su paternidad, ni su dependencia o dejarían de ser movimientos sociales tal y como los entendemos vulgarmente tras el primer Foro Social Mundial de Portoalegre en 2001.
Si nos atenemos al lenguaje de la ciencia política y la sociología los movimientos sociales son algo más y muchos más. Los sindicatos de clase son movimientos sociales y los partidos políticos de la izquierda tanto socialistas, socialdemócratas y comunistas, son movimientos sociales políticos y partidarios de transformar el sistema capitalista con diferentes variables. En esto podemos hacer citas de autoridad como Immanuel Wallerstein o Giovanni Arrighi.
Por tanto nos referiremos a los nuevos movimientos sociales u OSC es decir organizaciones de la sociedad civil, las cuales de ser partidarias, pierden su independencia y su prestigio, por consiguiente. Pueden ser movimientos de cambio y anticapitalistas o antineoliberales, pero sin adscripción concreta. Por tanto desde los movimientos se puede influir o realizar estudios y propuestas, también criticar al gobierno de turno, sea el que sea o apoyarlo, pero desde la independencia y no compromiso partidario.
Todo, todo el discurso que hoy manejan las personas y los movimientos de cambio, sindicatos y partidos transformadores desde la caída del muro de Berlín, viene de los nuevos movimientos sociales, en cuanto a propuestas concretas transformadoras de la realidad.
Es cierto que los clásicos de la izquierda, desde la revolución francesa al menos –para no ser prolijos- influyen en este discurso que se populariza a partir de 2001. Karl Marx orienta de forma principalísima, pero también teóricos diferentes como Bakunin, Malatesta o Gramsci entre otros dejan profundas huellas en él. Pero sin Ramonet, Susan George,Cassen,Erick Toussaint, Walden Bello, Eduardo Galeano o la elaboración colectiva del MST o movimiento de los "Sin Tierra" de Brasil y Vía Campesina o el Manifiesto Ecosocialista, entre otras y otros todo sería muy diferente o tal vez siguiéramos ancladas y anclados en la nostalgia. Estas personas son las que entre otras comienzan a hacer a partir de 1997 del siglo pasado propuestas como la Tasa Tobin y tras ella la justicia fiscal, la supresión de los Paraísos Fiscales, así como la denuncia de la dictadura de los mercados o el nuevo capitalismo financiarizado. La condena contra la desregulación de todo o la crítica feroz a la deuda externa de los estados empobrecidos. De esta crítica de la deuda de los paises pobres, se pasa finalmente a la solicitud de las auditorias sobre la deuda pública y su carácter perverso y de negocio, que en algún estado de Latinoamérica se materializan.
Pero desde Ramonet a Wello, pasando por el CDTM o comité por la anulación de la deuda a Attac, Vía Campesina o los pujantes movimientos ecologista y feminista todos hacen propuestas para construir la nueva sociedad y ofrecen soluciones. Propuestas concretas y tangibles, realizables todas ellas, con voluntad política. Se construye discurso para influir y para empoderar a la ciudadanía mundial. Se hacen foros, no solo el FSM, se escriben libros, editan sitios web y se elabora un discurso para ofrecerlo y ofertarlo al mundo, a los sindicatos y a los partidos. Pero tiene un origen, un momento y unas y unos autores. Es lo que Inmanuel Wallerstein llama el sistema Portoalegre. Que muchos partidos –prácticamente todos los progresistas de diversas escuelas-, incluyen en sus programas y si bien, bastantes de ellos por cierto reconocen su origen, otros practican un filibusterismo intelectual muy poco gratificante. Por lo menos reconózcase la paternidad de las ideas y el antes y el después del Foro Social Mundial. Como dice Bernard Cassen todo nació en Portoalegre.
Ahora, lo honrado es reconocerlo. Lo justo llevarlo a la práctica. Ese discurso ha triunfado, nadie mínimamente avanzado lo discute. La segunda parte es hacerlo realidad y eso ya es otro cantar. Si bien ha creado la conciencia mundial de que otro mundo es posible.
Lo importante de las ideas es que se hagan realidad. Pero ese discurso de los nuevos movimientos sociales, no tiene dueño y menos ningún partido o partidos propietarios. Es de la ciudadanía y del pensamiento crítico colectivo. Cuando en 2001,2003 o 2005 se vivía en el paroxismo del consumismo y de la economía casino, muchos ya escribieron lo que iba a ocurrir, otros lo difundimos e incluso nos manifestamos en contra de ese mundo falso y terriblemente injusto. Ahora podemos exigir, respeto y fidelidad a las ideas de nuevo mundo, de otra Europa, de un estado español muy diferente. Este discurso colectivo, es de todas y todos los que creen en él.
Hoy en el estado español, en mi humilde opinión si alguien con más fidelidad recoge ese espíritu son las Marchas de la Dignidad, las Marchas 22M y por tanto como los y las personas críticas, cabreadas, pobres y expoliados de la globalización neoliberal, siempre hemos pensado, debatido y escrito, pero dado el callo y salido a las calles el 29 de Noviembre tenemos otra oportunidad. No la desperdiciemos y construyamos la convergencia en la acción y en las calles, que el programa ya lo tenemos.
Carlos Martínez, Consejo Científico de Attac y de Alternativa Socialista.
* Crónica agradece por medio de Attac que comparta su opinión con nuestros lectores
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Àgora CT. Associació Cultural sense ànim de lucre per a promoure idees progressistes

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