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Otra Europa no es posible (*) artículo de Enric Pastor


Creo que, a estas alturas, las caretas han caído. Como sucede al final de la obra, en el drama griego todos se ha quitado ya las caretas y podemos ver el verdadero rostro de las "personae" que ocupan el escenario. Fuera caretas!, fuera coturnos!, fuera disfraces! Finalmente todos los personajes de la tragedia griega que se está representando ante nuestros ojos se han quitado todo tipo de maquillaje y se han mostrado tal y como son, con toda su crudeza, con la verdad de lo que son frente a quienes sufren por faltas que, a pesar de lo que nos digan ahora, son las víctimas de una auténtica conspiración para robar todo un país.
La escalofriante narración que hace el ex-ministro Varoufakis en el mismo número de Le monde Diplomatique donde Bernard Cassen dice la frase que encabeza este texto(*), de cómo han ido las conversaciones -me niego a llamarlas negociaciones- entre los "capos" del FMI, del Eurogrupo y de "tutti cuanti" debería hacer salir a la calle a los pueblos de todas las naciones que, en la vieja Europa, ingénuamente, piensan que cuando depositan su voto en la urna están decidiendo algo que no esté ya decidido previamente. Sin que se enteren, sin que les cuentan la verdad de su destino, ya decidido previamente por un grupo de gangsters decididos a saquear los países a su alcance; a exprimir las ya vacías faltriqueras de la ciudadanía; a arrancar de sus -de nuestras- manos, cualquier esperanza de cambio democráticamente decidido.
¿Democracia?, ¿qué es eso? ¿A cuanto está el tipo de interés de la democracia? ¿A cuanto se cotiza el kilo de ciudadano en la bolsa de Bruselas? El viejo Shilock se frotaría las manos y Shakespeare habría tenido que darle otro final a su obra.
Los pueblos de Europa -los de dentro de la Unión Europea sobre todo, claro- están convenientemente narcotizados. Reflejados en un espejo que nos devuelve una imagen absurdamente deformada de forma optimista, no somos capaces ya de reconocernos como aquellas gentes que, un día, hace medio siglo largo, lucharon entre ellos por culpa de la locura fascista de unos dirigentes y que, como esperamos que no pase, se desencantaron de la democracia burguesa que no les ofrecía más que miseria y hambre a unos pueblos que, derrotados en una guerra anterior, fueron humillados hasta límites insoportables, ante la actitud miope o complaciente de otros dirigentes europeos que pensaban que se podía humillar a fondo a un pueblo sin consecuencias terribles.
Quizás los gangsters que dominan las instituciones de la Unión Europea no se dan cuenta -o tal vez sí y esperan sacar tajada-, pero están creando las condiciones para que mañana en Grecia, y pasado mañana en España, Italia, Portugal o cualquiera de los países que vamos a caer detrás de los griegos -porque caeremos, no lo dudeis-, un caudillo enloquecido coja la bandera de los "sans culottes" y nos lleve, de nuevo, a la tragedia final, definitiva, de la guerra. De una guerra en la que los gangsters se esconderán en un lugar perdido del mundo dirigiendo sus drones y misiles -quizás un paraíso fiscal en el Caribe o en el Pacífico- mientras se derrama la sangre de las pobres gentes, que siempre es la sangre que se derrama en todas las guerras.
No creo que sea nada catastrofista. Revisemos, revisemos la historia de la vieja Europa de los últimos tres siglos, la del siglo XX sobre todo, que es la que tenemos más a mano en el tiempo. Y no me olvido de esas otras guerras, como las habidas hace cuatro días en los Balcanes a raíz de la desintegración de Yugoslavia, o de las que ahora, en estos momentos, hay en las fronteras de lo que se denominó "Telón de acero ".
No hay ningún civil que pueda decir que está a salvo en una guerra, en una guerra "moderna" de misiles y drones. Si estudiáis la situación de Europa entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, con tan sólo poco más de veinte años entre ellas, vereis que la razón decisiva de la segunda estuvo dada por cómo los vencedores de la primera humillaron al pueblo alemán sin compasión, y cómo esto le abrió el paso al fascismo-nazismo apoyado mayoritariamente por la población alemana.
¿No hay nadie, entre los gangsters, que haya leído un poco de historia reciente? ¿Es tan fácil engañar a la gente con mentiras que tienen los pies de barro pero que, parece, funcionan? ¿Sabrá la ciudadanía europea recuperar la dignidad y el espíritu de la democracia auténtica?
Palas Atenea, diosa de la civilización, de la sabiduría, de las artes, de la justicia, de la sapiencia (aunque también de la guerra…), ¡alúmbranos el camino!
(*) La frase la tomo de la columna de Bernard Cassen en Le Monde diplomatique del mes de agosto de 2015.

Enric Pastor – ATTAC País Valencià
* Crónica agradece al autor, por medio de la organización ATTAC poder compartir con nuestros lectores su opinión

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Àgora CT. Associació Cultural sense ànim de lucre per a promoure idees progressistes

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