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Ovación y vuelta al ruedo artículo de Hugo Martinez Abarca


En la foto, José Cabrera, diputado del Partido Popular en la Asamblea de Madrid regresa a su escaño ovacionado por todos sus compañeros del PP puestos en pie. En realidad por todos no. En la foto se ve a Juan Van Halen (segunda fila a su izquierda) que está a su rollo como es costumbre. No se ve a Cristina Cifuentes que aplaudió tímidamente desde su escaño e hizo como que la cosa no iba con ella mirando unos papeles.
Esta foto la hice yo. Otro diputado, Raúl Camargo, hizo otras también. ¿Por qué fotografiamos la ovación? Porque habíamos asistido a la intervención más bochornosa desde que empezó la legislatura y nos parecía espectacular que en vez de hacer como que no habían oído nada los diputados del PP bramaran su entusiasmo. Luego supimos que no aplaudían su intervención, al menos no sólo su intervención. Aplaudían al compañero Pepe Cabrera.
El grupo de Podemos había presentado una proposición para revertir la venta de 3.000 viviendas del IVIMA (el instituto de vivienda autonómico) a Goldman Sachs. Entre los invitados había varias víctimas de estas ventas. El tipo, José Cabrera, empezó a dar lecciones a las víctimas a las que recomendó no "vivir de papá Estado" y echó en cara a nuestro grupo que vengamos con el "buenismo" (palabra muy reiterada en su intervención) de que "los pobres son todos muy buenos y muy honrados cuando no es así". Como no sé si la inviolabilidad parlamentaria cubre los comentarios vertidos en un chat no detallaré las expresiones que usamos algunos diputados para referirnos a esa intervención tan ovacionada por el grupo popular.
Como somos nuevos nos pusimos a buscar en google quién era este señor y vimos que este diputado había sido acusado de colocar en Metro a su hijo siendo él portavoz de la Comisión de Transportes (él, que decía que no vivieran de papá Estado (papá, Estado) las víctimas del IVIMA. O que junto con Rodrigo Rato había arrasado el río Tajuña a su paso por Carabaña. El tono de nuestro chat iba alejándose, digamos, de la cortesía parlamentaria conforme íbamos encontrando cosas  de ese hombre tan insultante con las víctimas de sus políticas antisociales y con "los pobres".
El grupo Popular en pie, ovacionando como no lo han hecho en toda la legislatura. Emocionante. El nuevo PP.
Al terminar el pleno supimos que no, que no le aplaudían por su bochornosa intervención. "Mi compañero Pepe Cabrera dignificando la política". Efectivamente aplaudían al compañero Pepe Cabrera y su forma de entender la dignificación de la política.
Desde hacía unas semanas había un asunto raro en la Asamblea. Los diputados tenemos que hacer una declaración de bienes e intereses al principio de legislatura y otra al final. Se trata de comprobar qué variaciones patrimoniales ha habido y si estas son de origen legítimo: si el paso por la política institucional nos ha enriquecido, vaya. Los de nuestro grupo hemos hecho público mucho más que lo que pide la Asamblea (además de la agenda, por ejemplo) así que el único problema que teníamos era adaptarlo al formato que planteara la Asamblea. No sabemos por qué no nos dieron el formulario al inicio de la legislatura (como otros formularios) sino sólo la semana pasada y con un plazo para entregarla que terminaba ayer. Pero lo más sorprendente es que nos pedían que pusiéramos los datos patrimoniales actuales, de mediados de octubre, no los de principios de junio cuando tomamos posesión y que son los que permitirían ver si nuestro paso por la Asamblea nos había supuesto enriquecimientos por encima de lo razonable.
Había un rumor a voces. Un diputado del Partido Popular, no sabíamos cuál, se había deshecho de algunas propiedades para desvincularse del caso Rato. Por eso la aparente formalidad de la declaración patrimonial supuso una agria reunión de la Junta de Portavoces en la que durante una hora se discutió este detalle y finalmente se aprobó que se hicieran constar (como observación al pie del formulario) las diferencias patrimoniales respecto a la declaración que todos hemos tenido que hacer ante notario.
Hacia las 23h supimos a qué se debía la ovación, cómo estaba el "compañero Pepe Cabrera dignificando la política", cuál era el diputado del PP que había generado todos esos movimientos sorprendentes en torno a la declaración patrimonial.
Informaba El País: Un diputado del PP renuncia al escaño para no tener que publicar sus bienes.
Cabrera ha justificado su renuncia en que no quiere poner en riesgo el vasto patrimonio que ha atesorado para él y sus hijos desde que arribó hace muchos años a Madrid procedente de su Extremadura natal "con una mano delante y otra detrás", confesó.
Cabrera ha reconocido ser dueño de seis empresas, por las que factura al año al menos 6,2 millones. Y a estos millones hay que sumar los dividendos que ha obtenido recientemente tras la venta de una de las empresas de su familia a una firma extranjera. Cabrera, aparte de diputado, ha sido consejero de Bankia y de RTVE.
Este diputado madrileño encadena escaños en la Asamblea de Madrid desde 1999. El registro mercantil recoge solo tres sociedades a su nombre. Se trata de la gestora de baterías usadas Reciplomo, la productora de aceite de oliva Vega Carabaña y la inmobiliaria Under Construcciones y Obras. Sus sociedades suman unas ventas anuales de 6,2 millones de euros.
No sabemos por qué se iba a "poner en riesgo el vasto patrimono" de este talentoso emprendedor que llegara de allende el Tajo "con una mano delante y otra detrás". Estoy seguro de que la declaración de patrimonio revelará que hay ahí gente con un patrimonio muy important pero mientras el origen sea legítimo (o al menos aparentemente legítimo) no tendría mucho que temer el compañero Pepe Cabrera. El caso es que el compañero Pepe Cabrera pensó que sí, que lo ponía en riesgo y decidió que una cosa es dignificar la política, las personas y la libertad y otra es pegarse un tiro en el pie publicando un patrimonio que permitiera tirar de hilos. Y tras sus bramidos en la tribuna de la Asamblea se despidió, alguien se lo contó a El País (con algún detalle erróneo como esa supuesta complacencia de Podemos con evitar los datos accionariales que sólo se complementó con el desmentido muchas horas después) y el compañero Pepe Cabrera se fue con sus aceites, sus baterías, sus inmuebles y sus desmanes medioambientales de la mano de Rato. De momento.
Según han contado a los medios los diputados del PP, el "compañero Pepe Cabrera" les había anunciado antes del pleno que no iba a publicar su patrimonio y que se iba. A Ángel Garrido (número dos del gobierno de Cifuentes) y otros una semana antes. Según el PP.
Por eso le ovacionaron. Todos. Menos Cristina Cifuentes, consciente de que esa foto es terrible. Cuando pase el ruido y fuera de la foto "es previsible que la presidenta Cristina Cifuentes le ofrezca un cargo en alguna empresa semipública" según El País. Tras la ovación, vuelta al ruedo. A otro ruedo con menos focos y sin declaraciones de patrimonio.
Es el nuevo PP de Madrid. El nuevo PP de Cristina Cifuentes, el que gobierna de la mano de Ciudadanos. Con lazos tan turbios con el PP de Madrid de siempre. Y esto acaba de empezar. La legislatura, digo, no el PP de Madrid. Ese lleva mucho tiempo sin cambiar.

(*) Hugo Martínez Abarca. Miembro de Convocatoria por Madrid y diputado autonómico de Podemos. Es autor del blog Quien mucho abarca.
Crónica agradece al autor poder compartir sus opiniones con nuestros lectores



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Àgora CT. Associació Cultural sense ànim de lucre per a promoure idees progressistes

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