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La Mujer en la Sanidad artículo de Lucia Arnedo

Queda camino por recorrer. El aumento del nivel cultural de la mujer, la concienciación  de su valía y de la no diferencia en función de sexo ayudará a contrarrestar diariamente estas actitudes machistas de hombres y mujeres para conseguir una sociedad justa e igualitaria.

El panorama laboral en nuestro país ha ido cambiando desde el inicio de la democracia.  La incorporación masiva de la mujer al trabajo fuera del ámbito doméstico es un hecho, y esta circunstancia es muy evidente en las profesiones sanitarias.

La incorporación de la mujer a las carreras universitarias hace que en la actualidad siga predominando la mujer en los puestos de enfermería y que se esté llegando a la paridad en la profesión médica.

La feminización rápida y progresiva de las profesiones sanitarias es una realidad. Legalmente no existen diferencias en cuanto a salario ni condiciones laborales en la Sanidad Pública

En estos últimos años hay un esfuerzo explícito institucional para conseguir la equidad  (Ley Orgánica 3/2007 de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres). Sin embargo, los puestos directivos y de mayor responsabilidad en los diferentes estamentos siguen siendo ocupados mayoritariamente por hombres.

Durante los primeros años de la vida laboral, el embarazo, ineludible como función biológica y social, pero también el cuidado de los hijos y las tareas domésticas recaen sobre la mujer. Esto supone un freno en el desarrollo profesional de la mujer. Además, también otros factores culturales más sutiles, reflejo de los existentes en la sociedad, como valores y creencias sobre los roles de género, junto a la inercia de la estructura de poder, dificultan el acceso de la mujer en plano de igualdad a los puestos de responsabilidad en el ámbito laboral y de la administración sanitaria.

Como en todos los grupos de trabajo, el machismo se manifiesta en lo cotidiano, en las relaciones entre los profesionales y con los pacientes. La percepción externa del usuario sique siendo sexista (“el Doctor y la enfermera”) y aún vemos carteles donde es una enfermera uniformada la que solicita silencio en los centros sanitarios. En ocasiones la relación del paciente con personal femenino expresa comportamientos que serían impensables ante personal masculino.

Queda camino por recorrer. El aumento del nivel cultural de la mujer, la concienciación  de su valía y de la no diferencia en función de sexo ayudará a contrarrestar diariamente estas actitudes machistas de hombres y mujeres para conseguir una sociedad justa e igualitaria.

* Lucia Arnedo es de San Antonio y profesional de la Sanidad.
* Forma parte del Colectivo de Esquerra Unida de ese municipio
* Crònica agradece a la autora que comparta sus opiniones con nuestros lectores


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Àgora CT. Associació Cultural sense ànim de lucre per a promoure idees progressistes

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