¡Ay, Señor! Supongamos que son dos botarates, con poco juicio y que obran precipitadamente y sin reflexión. A nadie se le ocurre ir a la capital misma del Reino y montar, como titiriteros que son, una obra satírica dentro del Festival organizado por el Ayuntamiento comandado actualmente por ese remedo de la Bruja Avería de otrora, Manuela Carmena. Y para colmo, aparece uno de sus muñecos con un cartel que lleva escrito "Gora ALKA-ETA", que ensalza, no a un conocido medicamento efervescente, sino a la mismísima banda terrorista vasca, que en 2011 anunció y desde entonces cumple "el cese definitivo de la actividad armada".
La acorazada mediática aúlla o guarda silencio, según los casos. Nada dice ya sobre que "los buenos, los aliados" bombardean diariamente tierras sirias para combatir a los malos, los terroristas. Poco dice ya sobre los refugiados sirios en tierras europeas o aún en su propia tierra. Ni una palabra se oye ya sobre el campo de detenidos acusados de "terrorismo" de Guantánamo. Vale la venganza de los buenos (=defensa de la democracia y de los valores occidentales contra el terrorismo) y es execrable la venganza de los malos (=terroristas a secas y sin paliativos). Vale la defensa del estado de bienestar de una minoría (=buenos), no vale demandarlo de palabra y de obra para todos, pus eso es de terroristas y antisistema.

No es terrorismo esquilmar el dinero del pueblo mediante corrupciones ciclópeas activas y pasivas, ni dejar a familias enteras en la calle por desahucios perpetrados por Bancos y Cajas rescatados con el dinero de todos, incluidos los desahuciados. No es terrorismo destruir impunemente discos duros que contienen información decisiva en una causa judicial, ni que haya más de trece millones y medio españoles pobres y en riesgo de exclusión, a la vez que se propaga que España esta en plena –dicen- recuperación económica y creación de empleos (no puestos de trabajo, que no es lo mismo). No es terrorismo que, tal como denuncian seis organizaciones de Derechos Humanos y contra la tortura, tras treinta años de democracia sea "frecuente" la tortura en España, a pesar del silencio generalizado sobre el tema y que aún sea tabú en no pocos medios de comunicación. El terrorismo de Estado existente en el mundo se llama hoy guerra preventiva y defensa de la democracia. Terrorismo es solo el de los terroristas: AlQaeda, ISIS, ETA, los titiriteros del barrio de Tetuán y la Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, Celia Mayer, por cooperar en el enaltecimiento de lo que no debe.

No hace mucho tiempo, en el municipio madrileño de Qijorna, el ayuntamiento, con su alcaldesa del PP a la cabeza, organizó en la única escuela pública del pueblo un acto de exaltación franquista y nazi, con cruces gamadas, insignias de las SS, pósteres y efigies de Franco y José Antonio, amén de otros muchos "souvenirs" franquistas y nazis. Pues bien, Mercedes García, la mencionada alcaldesa, no solo no dimitió o fue cesada, sino que pidió públicamente que dimitiera la oposición por "el daño irreparable" que habían causado al pueblo dando a conocer los hechos. Muy comprensible, claro, porque el enaltecimiento del franquismo y del nazismo no es terrorismo. Al fin y al cabo, líbreme Dios siquiera de pensar que la ex alcaldesa (ya no lo es tras las últimas elecciones locales por las malas artes de grupos masones y comunistas compinchados contra España) tiene poco juicio y obra precipitadamente y sin reflexión. ¡Todo lo contrario!¡Y los titiriteros, a chirona!
Antonio Aramayona es profesor de Ética y Filosofia
* Crónica agradece al autor poder compartir sus opiniones con nuestros lectores
El socialismo español ha ido últimamente presentando novedades polémicas y propuestas para su programa como si fuese el protagonista redivivo de aquel videojuego de Super Mario Bros. Por un lado, nos ha presentado como fichajes craks a la exdiputada de UPyD, Irene Lozano, y a la excomandante Zaida Cantera. Por otro, con el fin de remediar los males de una enseñanza esquilmada y recortada especialmente en los últimos cuatro años, propone ampliar la educación obligatoria desde los 0 a los 18 años y sacar la asignatura de religión de las aulas en horario lectivo a fin de hacer efectiva la escuela laica, lo cual ya prometieron Zapatero y Rubalcaba con el resultado, una vez tocado poder, de dejar las cosas como estaban e incluso donar más dinero aún a la Iglesia Católica. De ahí que sea tan creíble como las propuestas anteriores su enésimo compromiso de revisar el Concordato de 1953 y los Acuerdos de 1979 entre el Estado Español y el Estado del Vaticano.
Entre otras muchas cosas, dicen también el socialismo español y su secretario general, Pedro Sánchez, que subirán el salario mínimo, que habrá mayor cobertura para las personas desempleadas y menos corrupción, que se cerrará las puertas a los indultos y se limitará los aforamientos. Hablan también de no contratar con empresas que se muevan financieramente en paraísos fiscales, aunque guardan silencio de la regulación e imposición de tasas de todos los flujos financieros que se producen en ese mundo gaseoso y tramposo denominado "mercado", paraísos fiscales incluidos.
Sin embargo, abriéndome paso entre tanta maleza propositiva, busqué ante todo la llave maestra de cualquier intención o propuesta política posible: el artículo 135 de la Constitución, que garantiza la prioridad de pagar a los acreedores (por mucho que esos acreedores –bancos y otras entidades financieras- hayan contribuido sustancialmente a aumentar la deuda pública) a satisfacer los servicios y las necesidades sociales fundamentales de la ciudadanía.
Mientras el artículo 135 consagre, mediante el eufemismo de "estabilidad presupuestaria", que bajo ningún concepto el Estado y las Comunidades Autónomas podrán "incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos, en su caso, por la Unión Europea para sus Estados Miembros", los Presupuestos Generales, los programas electorales y cualquier medida de gobierno estarán bajo la vigilante mirada de la Troika financiera: el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. Sánchez y el socialismo español pueden proponer y prometer lo que crean conveniente, pero la realidad cruda y nuda es que ellos mismos nos dejaron atrapados en un sistema económico garantizado por el artículo 135, que nos condena a ser perpetuos deudores y al desmoronamiento definitivo del anterior estado del bienestar.
Como es sabido, el 23 de agosto de 2011, en plena siesta veraniega del fauno y del pueblo español, el Presidente socialista del Gobierno socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, el grupo socialista en el Congreso y el Senado, junto con el Partido Popular y UPN, reformaron sin fisuras con su 90% de diputados y senadores el citado artículo 135, con la oposición del resto del Parlamento, y sin que fuese solicitado un referéndum por un 10 % de los representantes de una de ambas Cámaras dentro del plazo previsto, según establece la Constitución española, sagrada e inviolable solo cuando le conviene al poder.
Al parecer, en febrero pasado, Pedro Sánchez se comprometió a llevar al Congreso la reforma del artículo 135 de la Constitución, pero al Politburó socialista español le parece ahora complicada tal propuesta. Quiere reformarlo, pero solo si y cuando se reforme la Constitución en su conjunto. Es igual. De poco sirve prometer el oro y el moro sobre educación, sanidad, renta básica, pensiones, dependencia, vivienda…, mientras quienes tienen la última y definitiva palabra sean la Troika y su artículo 135 de la Constitución Española. Por el momento, consideradas las previsiones de déficit, ya han calculado que al Gobierno del 2016 le tocará recortar (ajustar un punto porcentual del PIB, según la jerga oficial del sistema) de 10.000 a 12.000 millones de euros y decidir de dónde recorta y a costa de qué recorta. Ese será su verdadero programa: no el programa de las palabras, sino el de los hechos. Comenzando por no tocarlo o por hacer que el artículo 135 de la Constitución española esté al servicio prioritario de los derechos y las necesidades fundamentales de la ciudadanía.
Antonio Aramayona es profesor de Ética y Filosofia
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Por entre unas matas,
seguido de perros,
no diré corría,
volaba un conejo.
Podemos recogió en sus inicios las esperanzas, los desalientos y las reivindicaciones de muchas personas, especialmente de quienes estaban en las situaciones más extremas. Explotó como un volcán y lanzó al mundo toneladas de ánimo y confianza. No pocos medios se lanzaron a su yugular y aprovecharon cualquier resquicio de impureza para someterlo a toda suerte de descalificaciones, aunque algunos de esos medios se frotaban también las manos viendo que subía la audiencia.
De su madriguera
salió un compañero
y le dijo: «Tente,
amigo, ¿qué es esto?».
Izquierda Unida se ha creído poseedora de la llave de todas las verdades e interpretaciones verdaderas de cuanto acontece en la sociedad y en el mundo. Heredó la historia y la lucha de muchos durante la dictadura, cuando apenas había otros sindicatos y partidos que las CC.OO. y el PCE reivindicando los derechos y las libertades arrebatadas por un golpe militar que heló el corazón de una de las dos Españas. El marco alemán y la corona sueca hicieron surgir después sindicatos y partidos históricos regidos por ancianos en el exilio y resurgidos por la socialdemocracia que parapetaba frente a cualquier posibilidad de sorpasso comunista.
«¿Qué ha de ser?», responde;
«sin aliento llego...;
dos pícaros galgos
me vienen siguiendo».
Podemos llegó a creerse que podía alcanzar el poder si y solo si era capaz de recoger el voto de un amplio espectro de la gente en general. Por ello fue rebajando su tono reivindicativo y las propuestas electorales primigenias, su lenguaje se hizo cada vez más ambiguo, y las bases se tornaron piramidales en lugar de circulares. Las expectativas e intención de voto han ido bajando hasta quedarse en posible partido bisagra, cada vez más debilitado a medida que pasa el tiempo.
«Sí», replica el otro,
«por allí los veo,
pero no son galgos».
«¿Pues qué son?» «Podencos».
Izquierda Unida lleva años de partido casi testimonial. Suele vérselo a menudo comandando pancartas cabeceras, enarbolando sus banderas, compartiendo las protestas de algunos sectores de la población más lesionada en sus derechos. Sobre Izquierda Unida ha llovido un principio universal, casi un axioma, según el cual marxismo equivale a Stalin y comunismo, a fórmula caduca y nefanda. El mayor fallo de IU ha sido renunciar y dejar de ser suyas algunas de las mas importantes utopías (que no indican lo imposible, sino lo óptimo).
«¿Qué? ¿podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos;
bien vistos los tengo».
Hace tiempo decidieron reunirse. Por un lado, el PP y su primo hermano el PSOE (unidos por el vitriólico cordón umbilical del artículo 135 de la actual Constitución) seguían estando arriba en las encuestas electorales. Por otro, un partido nuevo de hombres y mujeres jóvenes y guapos, Ciudadanos, al gusto del Ibex 35, promovido por técnicos profesionales y templados biempensantes, lanzados a la fama por sus teles y su prensa, subía como la espuma. Como IU y Podemos no deseaban ser meros gregarios en el corral político, se reunieron para hablar sobre una posible coalición. Muchos votantes progresistas y de izquierda respiraron aliviados: aún había esperanza.
«Son podencos, vaya,
que no entiendes de eso».
«Son galgos, te digo».
«Digo que podencos».
La decepción llegó pronto. El 90% de sus Programas electorales son coincidentes, pero la cercanía del poder exuda unas feromonas sobre sí mismo y sobre los rivales capaces de provocar unos comportamientos y actitudes que a veces parecen refractarias a la sensatez y el sentido común. Así, olvidaron lo que mucha gente desea, creyendo además que podían superar la tramposa ley electoral y su sistema electoral D'Hont. Pues bien, tras reunirse, rompieron la baraja, se dieron la espalda y decidieron hacer cada uno su propio camino, echando la culpa del fracaso a su interlocutor.
En esta disputa
llegando los perros,
pillan descuidados
a mis dos conejos.
Las últimas encuestas electorales (salvo si están elaboradas por el propio grupo político) son negativas para Podemos, que desciende notoriamente en lo que va de año, y para Izquierda Unida. Juntos, algunos cálculos electorales les otorgaban unos resultados bastante presentables. Por separado, por mucho que auguren otra cosa pública y oficialmente sus líderes, el bipartidismo más Ciudadanos serán los dueños reales del cortijo político.
Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.
No son pocas las personas, posibles votantes de una coalición electoral progresista y de izquierdas, que se sienten desalentadas y ya se plantean muy seriamente si y qué votar. Conocen sobradamente la historia de la fragmentación de las fuerzas del trabajo y del progreso frente a la solidez rocosa de la derecha, y se sienten como gatos escaldados a la hora de confiar más en fórmulas electorales salpicadas y rotas por la desunión, el egocentrismo, los intereses de manejadores muy alejados del pueblo. La derecha conservadora y socialdemócrata se merienda una vez más a IU y Podemos. Y a los conejos no les queda ni el consuelo de haber conocido a la postre (nunca mejor dicho) si se trataba de galgos o de podencos.
¿Rectificarán finalmente? ¿Aún hay tiempo?
Antonio Aramayona es profesor de Ética y Filosofia
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El “club nuclear” divide a priori al mundo en unos pocos países buenos y legitimados para poseer armamento nuclear y países malos (terroristas), que osan tener unas migajas de la letal tarta nuclear.
Supongo que millones de norteamericanos lamentan y condenan tales actos de barbarie, pero recuerdo también la anécdota recogida en un libro escrito por un profesor norteamericano donde un general estadounidense agradece a su Dios que escogiera a su país como inventor y poseedor de “la bomba”.
Irán ha sufrido el bloqueo y acoso del mundo dominado por “las potencias occidentales”, alarmadas ante la posibilidad de que llegase a fabricar armamento nuclear. Tales potencias, especialmente EE.UU. y Rusia, se pertrecharon de decenas de miles de cabezas nucleares para después firmar y hacer firmar en 1968 el Tratado de no Proliferación Nuclear, por el que solo cinco países (Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia) son “Estados Nuclearmente Armados” y al resto de los países no se les permite su fabricación y posesión, a la vez que son firmantes obedientes del Tratado. Curiosamente, los cinco países citados son los cinco países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Posteriormente, Pakistán, India y Corea del Norte han realizado pruebas nucleares (eufemismo para admitir que poseen armamento nuclear), y existen indicios fundados de que Israel pertenece también al club de poseedores de armas nucleares. A este respecto es interesante y recomendable informarse sobre el embrollo conocido como “Incidente Vela”.
Siempre me he preguntado hasta qué punto llega el cinismo de algunos países poseedores de decenas de miles de armamento atómico, biológico, bacteriológico y químico para amenazar por todos los medios a otro país como Irán sospechoso de poder fabricar armas de destrucción masiva. El “club nuclear” divide a priori al mundo en unos pocos países buenos y legitimados para poseer armamento nuclear, un montón de países firmantes del Acuerdo que después se quedan calladitos, y países malos (terroristas), que osan tener unas migajas de la letal tarta nuclear que ellos poseen en exclusiva.
Para colmo, tuvimos que aguantar la farisaica prepotencia de Israel cuando el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmaba que con el reciente Acuerdo nuclear entre Irán y Estados Unidos “el mundo es un lugar mucho más peligroso hoy de lo que era ayer”. Y en la cima del paroxismo demencial el ex presidente español Aznar escribía en el The Wall Street Journal que “el enfrentamiento con Irán es inevitable”, "tarde o temprano Occidente tendrá que enfrentarse a Irán", dejando claro además que hay que llevar a cabo cuanto antes mejor tal enfrentamiento, porque, si se espera, el enemigo estará "mejor preparado". ¡Y pensar que hemos estado “gobernados” durante ocho años por semejante paranoico!
Y sigue la cínica hipocresía: el supuesto desarme nuclear para controlar, limitar y reducir sus arsenales por parte de las principales potencias nucleares. La realidad es bien diferente de cómo la pretenden presentar machaconamente como prueba de voluntad de paz y concordia entre los países pertenecientes al club nuclear: “De las 65.000 armas activas en 1985, había alrededor de 20.000 armas nucleares activas en el mundo en 2002. Sin embargo, muchas de las armas "fuera de servicio" fueron simplemente guardadas o parcialmente desmanteladas, no destruidas. Un número significativo de las armas retiradas se encuentran almacenadas para su desmantelamiento (unas 3.000 en los Estados Unidos y 5.500 en Rusia)” (cfr. Wikipedia. Países con armas nucleares).
Grecia está asfixiada por la deuda en compra de armamento contraída por Nueva Democracia y el Pasok con sus dos principales acreedores: Alemania y Francia. Grecia tiene más carros de combate que Alemania, Francia e Italia juntas y el segundo mayor gasto en Defensa de la UE. España ha comprado aviones de combate, submarinos, aviones de transporte y helicópteros por un precio de 36.000 millones de euros, y puede gastarse 10.000 millones de euros más en drones y fragatas, lo cual implica créditos extraordinarios para su pago además de lo previsto para “Defensa” (¿contra quién?) en los PGE. Endeudados por comprar cacharros que quedarían hechos fosfatina como a uno de los del club nuclear se le ocurriere lanzar una bomba para poner orden y disciplina en algún país o zona desobedientes.
Antonio Aramayona es profesor de Ética y Filosofia
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Un fantasma recorre Europa y España: el fantasma del "crecimiento económico y la creación de empleo". Una nueva clase social está consolidándose entre los estratos inferiores y medios de la sociedad: el precariado. Una nueva modalidad de estafa está realizándose mediante la utilización tramposa del lenguaje: "empleo" ha suplantado casi por completo a "trabajo" con el resultado final del creciente empobrecimiento de la población.
Los mercaderes, amparados en su mantra de "las necesidades del mercado" le echan la culpa a la crisis, pero realmente es consecuencia de una de las primeras leyes que con su mayoría absoluta impuso el PP sin gran oposición: el Real Decreto-ley 3/2012, de 10 de febrero, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral. Un empleo es una actividad sobre la que la persona trabajadora nada puede decir acerca de sus condiciones (salario, horario, etc.). Graniza sobre las cabezas de los desempleados los denominados trabajos por horas, la temporalidad, la precariedad sin fisuras y los bajos salarios. Conozco personas que han recibido en su móvil en una semana dos o tres avisos de alta y de baja en la SS, pues sus sucesivos empleos terminan como un pábilo a punto de apagarse. Los mercaderes lo llaman "flexibilidad", cuando en realidad es precariedad e incertidumbre. Eso es un empleo, y fuera de él solo existe el des-empleo. El empleador es el dios contemporáneo, dueño de las vidas y penurias de millones de personas, que roba el presente y el futuro de un número cada vez mayor de ciudadanos privados de sus derechos laborales elementales.
¿Un empleo, entonces? ¡No, gracias! Yo quiero un trabajo.
España firmó la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, cuyo artículo 23 habla del Derecho al Trabajo, de las condiciones equitativas y satisfactorias de todo trabajo, de una remuneración equitativa y satisfactoria que asegure al trabajador o trabajadora, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana.
¿Es casual que el término "trabajo" parezca estar borrado del vocabulario y solo se esté hablando de "empleo"? ¿Nos está bien empleado este giro lingüístico copernicano en materia de derechos laborales?
España firmó asimismo el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que en sus artículos 6, 7 y 8 recoge el Derecho a trabajar, definido como "el derecho de toda persona a tener la oportunidad de ganarse la vida mediante un trabajo libremente escogido o aceptado" con un "salario equitativo e igual por trabajo de igual valor", que garantice unas "condiciones de existencia dignas para los trabajadores y para sus familias" y que incluya el derecho al "descanso, el disfrute del tiempo libre, la limitación razonable de las horas de trabajo y las variaciones periódicas pagadas, así como la remuneración de los días festivos".
España votó y aprobó la Constitución de 1978, cuyo artículo 35 habla del deber de trabajar y el derecho al trabajo: "Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo".
La ciudadanía española exige que se cumpla la Constitución española vigente y que el primer y principal deber de todo gobernante sea amparar, fomentar y hacer efectivos los derechos humanos recogidos en la Carta Universal de la ONU y en la Constitución. Por esta misma razón, no debería ser aceptable un empleo, sino un puesto de trabajo que cumpla con exactitud las condiciones constitucionales.
Leía hace unos días que FAES pide suprimir el salario mínimo y que la prestación por desempleo deje de ser un derecho, como si los derechos fuesen una prenda de vestir o un reloj de pulsera que se quita y se pone al antojo del mercader de turno. Aznar, Tartufo y FAES parecen ignorar que solo es posible re-conocer un derecho humano o, en caso contrario, despreciarlo y pisotearlo. Parecen ignorar igualmente que los derechos humanos confieren a cada ser humano su propia identidad como humano, de tal forma que pretender suprimir algún derecho humano es una agresión des-humanizadora.
* Antonio Aramayona es profesor de Ética y Filosofia
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Levantó en su día mucha esperanza de que tanta indignación mutaría en el cambio anhelado por el pueblo y en beneficio del pueblo. Ahora se mantiene esa esperanza entre un número, en aumento, de volatineros, a la vez que percibo un considerable incremento de seguidores y militantes desanimados y/o desconcertados. El Ministerio de la Verdad repite sin cesar que es la hora de la gente, pero mucha de esa gente se va enterando por los medios de comunicación que el monte solo es monte, y que cuando un monte se quema, algo suyo se quema, señores del aparato. Esa gente puede votar candidaturas locales o también otras embutidas sin vaselina desde lejos, por mucho que rechazaran otrora el centralismo democrático que hoy procede del centro geográfico del país: "Madrid" o "estatal" son dos de los términos más al uso inculcados últimamente a las provincias.
El lenguaje se desliza hacia otros usos y denota otras realidades. Casta fue uno de los términos más escuchados en los orígenes, pero ahora está en desuso, pues resulta comprometido criticar aquello en lo que se ha incurrido. Declaraba recientemente el superbarón Iglesias en la ciudad inmortal de Zaragoza que en su Partido no había cabida para barones, lo cual tiene muy mucha gracia para quien no le dé mucho a la cabeza. Por lo mismo, puede caerse también en simplezas tales como que la cuestión no es el binomio izquierda-derecha, sino dictadura-democracia, o que su planteamiento no está en la izquierda, el centro o la derecha, sino "abajo", con la gente, votantes antes del PP, del PSOE o de IU.
Precisamente para que pudiera colar tanta gente en planes tan ambiciosos, insisten en que no hay que inquietar a la gente hasta que vote, por lo que se perpetra una política de maquiavélica ambigüedad calculada, a través del arte de decir aparentemente muchas cosas de grueso calibre, pero comunicar en realidad muy poca cosa, no sea que el votante se mosquee y deje de votar como debe.
De dos fuentes distintas me han llegado noticias del curso acelerado que un dirigente de postín impartió a militantes aventajados de la capital y provincias acerca de la eficacia necesaria a tener en cuenta de aquí a las elecciones hasta conseguir el objetivo último y final: ganar las elecciones generales. La tesis fundamental del antedicho curso consistió en que, siendo la verdad siempre importante, a veces hay que aparcarla, pues lo principal no radica en aclararla y explicarla, sino en persuadir y convencer al auditorio. En otras palabras, lo mismo que hace 2.500 años proponían y enseñaban en Atenas sofistas tales como Protágoras o Gorgias.
Ahora hay que votar, votar las candidaturas del Partido de la gente, aunque hace pocos meses la palabra partido era rechazada, ya que el proyecto de dejar cautiva y desarmada a la casta y conseguir los objetivos planeados superaba las obsoletas lindes de los partidos tradicionales. Tal como están y discurren las cosas, los de Claro que Podemos están dejando muy claro que está clarísimo que pueden lo que más les convenga. Y si no, que le pregunten, por ejemplo, a Pablo Echenique.
Escójase cualquier documento público del partido y se podrá constatar esta misma ambigüedad calculada en el lenguaje para no asustar al posible votante. Como simple botón de muestra, pregúntese tras la lectura de cualquier documento oficial y público cuál es la postura concreta del Partido sobre la escuela privada y concertada. La respuesta será que nada ni nadie, incluidos los adeptos a una red de enseñanza privada o concertada, se sentirán negativamente concernidos en el documento, pues los malabaristas del lenguaje son capaces de construir verdaderos monumentos a la ambigüedad calculada.
En una provincia de poca monta de cuyo nombre no quiero acordarme, a un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor no se le ocurrió otra cosa que escribir un proyecto de Programa en el ámbito educativo para cualquier partido o cualquier candidatura dentro de un mismo partido. Observó con gusto que algún que otro gigante (¿o eran molinos de viento?) había transcrito en su propio programa literalmente buena parte del programa original del hidalgo, pero ninguno de los temas que podían resultar controvertidos o molestos para una porción de sus posibles votantes: escuela privada y concertada, escuela laica, una posible red de libros de texto gratuitos oficialmente ofertados por las instituciones educativas, sujeción de todos los centros de enseñanza a las mismas leyes y normas públicas e institucionales, lenguas autóctonas, etc.
Contra los sempiternos primos de Zumosol no necesitamos otros primos de Zumosol, sino la fuerza del pueblo unido y autónomo. El antídoto frente a los eternos encantadores de serpientes es la verdad sencilla de y para la gente, y no la calculada ambigüedad de la gente del aparato. Así, solo así, se Puede y sobre todo -es, con mucho, lo más importante- se Debe.
El lenguaje se desliza hacia otros usos y denota otras realidades. Casta fue uno de los términos más escuchados en los orígenes, pero ahora está en desuso, pues resulta comprometido criticar aquello en lo que se ha incurrido. Declaraba recientemente el superbarón Iglesias en la ciudad inmortal de Zaragoza que en su Partido no había cabida para barones, lo cual tiene muy mucha gracia para quien no le dé mucho a la cabeza. Por lo mismo, puede caerse también en simplezas tales como que la cuestión no es el binomio izquierda-derecha, sino dictadura-democracia, o que su planteamiento no está en la izquierda, el centro o la derecha, sino "abajo", con la gente, votantes antes del PP, del PSOE o de IU.
Precisamente para que pudiera colar tanta gente en planes tan ambiciosos, insisten en que no hay que inquietar a la gente hasta que vote, por lo que se perpetra una política de maquiavélica ambigüedad calculada, a través del arte de decir aparentemente muchas cosas de grueso calibre, pero comunicar en realidad muy poca cosa, no sea que el votante se mosquee y deje de votar como debe.
De dos fuentes distintas me han llegado noticias del curso acelerado que un dirigente de postín impartió a militantes aventajados de la capital y provincias acerca de la eficacia necesaria a tener en cuenta de aquí a las elecciones hasta conseguir el objetivo último y final: ganar las elecciones generales. La tesis fundamental del antedicho curso consistió en que, siendo la verdad siempre importante, a veces hay que aparcarla, pues lo principal no radica en aclararla y explicarla, sino en persuadir y convencer al auditorio. En otras palabras, lo mismo que hace 2.500 años proponían y enseñaban en Atenas sofistas tales como Protágoras o Gorgias.
Ahora hay que votar, votar las candidaturas del Partido de la gente, aunque hace pocos meses la palabra partido era rechazada, ya que el proyecto de dejar cautiva y desarmada a la casta y conseguir los objetivos planeados superaba las obsoletas lindes de los partidos tradicionales. Tal como están y discurren las cosas, los de Claro que Podemos están dejando muy claro que está clarísimo que pueden lo que más les convenga. Y si no, que le pregunten, por ejemplo, a Pablo Echenique.
Escójase cualquier documento público del partido y se podrá constatar esta misma ambigüedad calculada en el lenguaje para no asustar al posible votante. Como simple botón de muestra, pregúntese tras la lectura de cualquier documento oficial y público cuál es la postura concreta del Partido sobre la escuela privada y concertada. La respuesta será que nada ni nadie, incluidos los adeptos a una red de enseñanza privada o concertada, se sentirán negativamente concernidos en el documento, pues los malabaristas del lenguaje son capaces de construir verdaderos monumentos a la ambigüedad calculada.
En una provincia de poca monta de cuyo nombre no quiero acordarme, a un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor no se le ocurrió otra cosa que escribir un proyecto de Programa en el ámbito educativo para cualquier partido o cualquier candidatura dentro de un mismo partido. Observó con gusto que algún que otro gigante (¿o eran molinos de viento?) había transcrito en su propio programa literalmente buena parte del programa original del hidalgo, pero ninguno de los temas que podían resultar controvertidos o molestos para una porción de sus posibles votantes: escuela privada y concertada, escuela laica, una posible red de libros de texto gratuitos oficialmente ofertados por las instituciones educativas, sujeción de todos los centros de enseñanza a las mismas leyes y normas públicas e institucionales, lenguas autóctonas, etc.
Contra los sempiternos primos de Zumosol no necesitamos otros primos de Zumosol, sino la fuerza del pueblo unido y autónomo. El antídoto frente a los eternos encantadores de serpientes es la verdad sencilla de y para la gente, y no la calculada ambigüedad de la gente del aparato. Así, solo así, se Puede y sobre todo -es, con mucho, lo más importante- se Debe.
* Antonio Aramayona es profesor de ética y filosofia en Zaragoza, forma parte de Europa laica
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Echo un vistazo a los aparatos y cacharros que tengo en casa y todos parecen estar condenados a una muerte pronta, que no será llorada por nadie, pues se van silenciosamente de nuestro entorno sin que tengamos que derramar una lágrima. Algunos llaman a este fenómeno obsolescencia programada, desde el supuesto de que todo ha sido creado para que nos sea útil, y su vida está calculada de antemano por el fabricante desde que están ensamblando sus piezas para que pueda nacer en el mercado de las obsolescencias programadas, donde todas han de morir pronto (inútiles, inservibles y no funcionales), y podamos sustituirlas en un plis plas por otras nuevas y tan condenadas a morir como las anteriores. Y si algún loco pretende resucitar sus cacharros y aparatos llevándolos a arreglar, procurarán disuadirle de tan demente ilusión, pues el arreglo será siempre más caro que la compra de otro cachivache nuevo, más moderno, más perfecto quizá, pero tan programadamente mortal como sus antecesores.
Suele señalarse como inicio de la programación de los productos obsolescentes en masa el año 1924, en el que el cartel Phoebus (básicamente, los tres fabricantes de bombillas más importantes del mundo) acordó el control y la venta de bombillas mediante el establecimiento de la duración máxima de una bombilla (1.000 horas de media) y un precio mínimo de la misma, según la zona en que se vendiera. Así se inició el endurecimiento del corazón de los humanos ante la muerte de un producto obsolescente: ¿Se ha fundido una bombilla? Voy al cajón de un armario donde tengo otras tres bombillas de repuesto. ¿No funciona la lavadora? Voy a la tienda y compro otra que le da mil vueltas en tecnología y botones a la ya fenecida. ¿Me ofrecen un móvil nuevo si cambio de operador telefónico? Regalo el que tengo o lo llevo a un "Punto Limpio" de reciclaje, pues soy muy ecologista y no lo tiro al cubo de la basura orgánica.
La música, la moda, la literatura, la política, la tecnología, etc. van transformándose cada vez con mayor rapidez en mercancías obsolescentes. Nuestras propias mentes están ensambladas dentro de un sistema de obsolescencia programada por la que hasta el momento nos hemos estado inclinando cíclicamente por el PSOE o el PP, González o Aznar, ZP o Rajoy, o por otros subproductos quizá con defectos de fabricación que algunos seguimos obstinados en votar.
Ahora nos enfrentamos a un grave dilema, pues al parecer una parte considerable de la ciudadanía considera obsolescentes a la rosa, a la gaviota y a los productos obsolescentes programados como minoritarios (IU, UPyD, CiU, PNV...), mientras aparece en pleno proscenio, rutilante, Podemos, lo cual nos plantea la madre de todas las preguntas: ¿Es Podemos otro producto obsolescente programado para que la gente, cansada de tanta obsolescencia, se ilusione comprando el ofertón de tres productos nuevos por uno en el mercado de la obsolescencia? ¿Es, más bien, Podemos el producto que cumplirá su promesa de acabar con la obsolescencia del país, del planeta y de la galaxia entera?
Carezco de respuestas consistentes, que superen a mi propia obsolescencia. Me limito, pues, a contar un cuento que seguramente usted ya conocerá y que nada tiene de invención, pues es tan real como el teclado obsolescente de este ordenador obsolescente donde estoy escribiendo lo que usted lee en estos momentos. Había una vez una bombilla de 60 watios (aunque dicen que hoy su potencia apenas supera los 4) que lleva luciendo ininterrumpidamente desde hace 110 años en el cuartel de bomberos número 6 de una pequeña ciudad californiana, llamada Livermore. No pocos científicos se preguntan cómo una pobre y más que centenaria bombilla esté teniendo tan larga vida (descontado que, por ser bombilla, ni bebe ni fuma ni nada de nada).
Pues bien, quizá podemos ser como esa bombilla de Livermore, pues hay algo en cada uno de nosotros que está más allá de cualquier obsolescencia: la propia dignidad humana, refractaria a cualquier programación, y los derechos fundamentales en los que reside nuestra propia humanidad y nos identifica como humanos, obsolescentes, pero no idiotas.
* Antonio Aramayona es profesor de ética y política
* Crónica agradece al autor que comparta sus opiniones con nuestros lectores
Mañana tranquila, niebla densa hasta que el sol se ha presentado. Hoy no hay fotografías, lo siento. No sé si habrá sido porque, como llevaba guantes, he preferido inconscientemente proteger las manos. No obstante, ha habido conversaciones interesantes a lo largo de la mañana.
Cada día más casos de corrupción. De la España de la picaresca a la España del detritus. Sin embargo, no son tod@s corrupto@s, conozco a mucha gente limpia y honrada. Cuanto más dinero tienes, más cerca estás del dinero, más probabilidades (que no seguridad y certeza) de chapotear en la mierda. Los corruptos dejarán quizá una pingüe herencia de cosas y dinero a sus hij@s, pero est@s quedarían consternados ante el verdadero legado de sus padres, si es que lo descubren o lo quieren descubrir.
¡Cuán lejos quedan de tanto corrupto y corruptor las propuestas éticas de Aristóteles o de Kant! Y sin ética el mundo fenece, al menos el mundo de los seres humanos entre otros seres humanos. Me produce náuseas la casta de la corrupción, impune, resguardada de su propia conciencia por el estúpido principio de que "todos lo hacen y yo no voy a ser menos". Hay que apostar por la redistribución justa de lo robado y de los bienes del pueblo entre el propio pueblo. Y los ladrones, al banquillo y a la cárcel. ¿Pero cómo van a ir a la cárcel si los propios ladrones han construido unas leyes a su medida? ¿Alguien cree que hay que respetar su legalidad?
Malditas sean las leyes de los ladrones, que gobiernan y se enriquecen, que corrompen y se dejan corromper. Me han sancionado y me han juzgado en nombre de esa legalidad, una legalidad que solo me mueve al desprecio. La única guía que decido tener en mi camino son los derechos humanos y mi conciencia. Los medios para ello (repito por enésima vez) se resumen en huelga general indefinida y desobediencia civil. El resto son perezosos y pusilánimes brindis al sol.
Me tumbo, para terminar, sobre la cuerda de tender que va desde el cuarto piso de mi casa hasta el ático del Empire State, donde Django Reinhardt toca en su guitarra Blues clair, dedicada a todos los perdedores, perroflautas, mendigos, sin casa y sin techo, sin nada en el estómago, pero con el alma relativamente intacta.
* Antonio Aramayona es profesor de Ética y Filosofia
* Crónica agradece al autor poder compartir sus opiniones con nuestros lectores
* Antonio Aramayona es profesor de Ética y Filosofia
* Crónica agradece al autor poder compartir sus opiniones con nuestros lectores
El mundo parece estar volviéndose del revés. Ahora resulta que si un colectivo desea ser consultado (repárese de nuevo en la palabra “consultado”) eso es antidemocrático, porque una ley superior no contempla ese caso o lo prohíbe. Según el Diccionario de la RAE, consultar es“pedir parecer, dictamen o consejo”, lo cual no parece precisamente muy antidemocrático. En realidad, mucho menos democrático es no permitir consultar por intuir o saber a ciencia cierta el resultado de la consulta. Por si alguien aún no se ha percatado, me estoy refiriendo a Cataluña y a la suspensión por unanimidad del TC de la consulta (más precisamente, autoconsulta) por admitir a trámite y a la velocidad del rayo los recursos de inconstitucionalidad presentados por el Gobierno español.
Toda ley es una convención y no se debería olvidar que también la Constitución de un país tiene un origen y unos contenidos igualmente convencionales, por lo que tan democrático es redactar y refrendar una Constitución como transformarla, cambiarla o derogarla. Ocurre, sin embargo, que principalmente los dos partidos políticos hasta ahora mayoritarios han iniciado una cerrada campaña (rayana en cruzada) basada en la intangibilidad, sacralidad e inmarcesibilidad de la Constitución española de 1978, de tal forma que si en ella no cabe celebrar consultas populares territoriales comete pecado mortal muy grave quien atente contra nuestra santa madre Constitución.
Estos dos mismos partidos políticos parecen haber olvidado que el 7 de junio de 1992 encabezaron la reforma del artículo 13.2 de la Constitución a fin de que pudieran votar y ser votados los extranjeros residentes en las elecciones locales. Igualmente, que el 23 de agosto de 2011 modificaron sustancialmente el artículo 135 con la inclusión de la “estabilidad presupuestaria” y la limitación del “déficit estructural” que supere los márgenes dictados por la UE (en realidad, la Troika, una y trina). Como ambos partidos cuentan con más del 90% de diputados y senadores, ni se les pasó por la cabeza convocar un referéndum. Más aún, habría bastado que un 10 % de parlamentarios hubiera solicitado tal referéndum, pero como quien se mueve ya no sale en la foto (dicen que dijo Alfonso Guerra), de aquellos polvos vienen estos lodos (lodos, por emplear un forzado eufemismo).
Total, que la consulta popular de la soberanía catalana se ha convertido en un recinto donde muchos papagayos hablan a la vez: unos, repitiendo sin descanso que la voluntad de un pueblo es superior y anterior a cualquier ley; otros, en cambio, que la legalidad es superior y anterior a cualquier demanda local de soberanía. La política española en general está ya tan acartonada que cada vez se parece más a esos primeros cuentos infantiles de gruesas páginas de cartón, de muy poco texto, trazos gruesos y fuertes colores que acaban medio arruinados de tanto tocar y chupar por parte del infante y que se leen finalmente con él y a petición de él por suscitar en el niño mediante la rutina la primera sensación de conocer y dominar algo. Produce aburrimiento de tan poco creíbles que se ha vuelto buena parte de los dirigentes políticos profesionales, que se reparte prebendas, concierta proyectos y debates, y esconde la basura propia y ajena debajo de gruesas y caras alfombras.
Detrás de los catalanes, esperan los vascos. Y los sacristanes de la sagrada Constitución lo saben. Más de una vez una chica me dijo en mi juventud bien a las claras que no quería saber nada de mí y que me esfumase lo más pronto posible. Ahora hay muchos vascos y catalanes que no quieren pertenecer a España ni se sienten españoles, pero hay novios hispanos que se sienten frustrados y no admiten tales actitudes, aunque la realidad sea la que es y como es. Sus encuestas les informan de que son mayoría los posibles consultados, por lo que solo les queda aducir la sagrada Constitución. En realidad les queda también el artículo 8.1 de su Constitución por el que las Fuerzas Armadas (¡ay!) son garantes de la “integridad territorial y el ordenamiento constitucional” de España.
Pero no nos pongamos lúgubres, por favor.
* Antonio Aramayona es profesot de ética y filosofia en Zaragoza
* Crónica agradece al autor que comparta con nuestros lectores sus opiniones.
Existen en Internet unos cuantos
sitios webs donde, generalmente en clave de humor, se relacionan un gran elenco
de argumentos, falacias o pruebas de que Dios existe.
Siempre me ha llamado
especialmente la atención y suscitado una sonrisa el denominado Argumento de la Devastación
Incompleta: (1)
”a) Un avión Boeing 747 se estrelló
muriendo 524 pasajeros y toda la tripulación.
b) Pero un niño sobrevivió
solamente con quemaduras de tercer grado.
c) Por lo tanto, Dios existe”.
En el argumento la relevancia de la
catástrofe aérea se desvanece para el ferviente creyente ante el fulgor del
portentoso prodigio del niño aturdido y lloroso e ileso salvo unas leves
quemaduras. Es una cuestión de calibre en la mirada y de escala de valores. En
suma, es una cuestión de las gafas que cada persona decida portar para
contemplar e interpretar el mundo y la vida.
Al Partido Popular es aplicable, en
mi opinión, un argumento análogo. Seis millones de parados, una juventud
emigrada al extranjero o enmarañada en la precariedad que priva de futuro
mediante rácanos contratos de prácticas o temporales, la sanidad pública sistemáticamente
amenazada y empobrecida, un aumento de la brecha social entre ricos y pobres, cada
vez menos profesorado en la escuela y más alumnado en el aula, menos becas de
comedor, de libros, de estudio, cada vez más personas dependientes desatendidas
por normativas vergonzantes, pobreza infantil creciente… pero (como Dios en la
catástrofe del Boeing 747) el PP existe.
Me contaba un
amigo hace ya unos cuantos años que el PP, como antaño otros personajes,
siempre abogarán por que España
sea una porque si hubiera dos muchos estarían en la otra; grande, para que
quepamos nosotros y los turistas, aunque no los inmigrantes sin dinero; y que
España sea libre porque así unos pueden ser del Madrid y otros del Barça.
Entretanto,
algunos dirigentes actuales, que lo son sin haber dudado
jamás de sus dirigentes ni haber permitido a los dirigidos dudar, concluyen, pasare lo que pasare y fuere cual fuere la catástrofe, que el
PP existe, y esgrimen unas grandes tijeras para recortar de aquí al 2017 50.000
millones de euros en todo lo que se les ponga por delante.
Por el contrario, según
ATTAC y el Sindicato de Técnicos de Hacienda, si España quisiera equipararse a
la Europa más igualitaria y social, podría obtener 63.809 millones de euros de
recaudación adicional, por ejemplo, aplicando un 35% en el Impuesto de
Sociedades (recaudando así 13.943 millones de euros más), reduciendo al menos
en diez puntos la economía sumergida (38.577 millones), prohibiendo las
operaciones en corto contra la Deuda Pública (1.400 millones), implantando un
impuesto a las Transacciones Financieras (5.000 millones), etc.
Ahora bien, a) Nada
de esto tiene intención de hacerlo el Gobierno. b) Quien crea lo contrario está
equivocado; c) Luego el PP existe.
* Antonio Aramayona es profesor de ética y filosofía
* Crónica agradece al autor que comparta con nuestros lectores sus opiniones.
Nuestro perroflauta motorizado sigue su protesta

Desde la niñez, un ser humano va a la escuela antes de su "uso de razón" (su corazón apenas si parece contar), si es que vive en un país "desarrollado", en condiciones de ofrecerle un centro formativo. Por ejemplo, España, donde damos por supuesto la existencia universal de lo que muchos millones de niños carecen en el planeta Tierra. Hoy es 1 de septiembre y se abren las escuelas en nuestro país para ir preparando el nuevo curso escolar a esos seres humanos que miran, asombrados, a la vida y al mundo.

Se les ha comprado quizá una mochilita, lapiceros de colores, y una bata para que no se manche mucho la ropa. Pero no es eso lo más necesario: en la escuela debe haber sobre todo personas (profes, maestr@s, docentes o como se quiera llamarlas) capaces de entender el lenguaje secreto con que ese niñ@ abre sus brazos a la vida, confía y deposita su confianza en los adultos "educadores", ni siquiera sospecha que le va a tocar bracear mucho en el mundo y en la vida para mantener su alma relativamente intacta.

Esas personas de mirada tranquilamente penetrante dejan que el niño hable su lenguaje personal, propio. Si así lo hacen, comprenderán también la esencia de cada niñ@ y muchach@, en el transcurso de las etapas de Infantil, Primaria, Secundaria…
Ninguno de los muchachos y muchachas que he tenido en clase en mi vida de profesor de filosofía y de ética ha permanecido ajeno a esa necesidad incesante de cobrar y desbrozar su propia identidad, de encontrar respuestas y acariciar con cariño las preguntas que le llegan. Pero para ello han necesitado el re-conocimiento diario de esa mirada posada con sosiego sobre la suya.
Todas y todos son personas libres, que no se resignan a que su vida consista en alcanzar las metas a las que parecen estar "destinados": empleados y servidores de otros. Rodead@s a menudo del ajetreo chillón que les invita a sentirse a gusto en el anonimato que les iguala en el olvido de sí mism@s, podrán sentir aún en la escuela, al lado de esas personas de especial mirada, intacta la fuerza capaz de mantenerse a flote. Les dicen que están abocad@s a elegir entre opciones, carreras, especialidades y especializaciones, a subirse sobre una cinta transportadora donde viajan todos los seres humanos que les rodean. Raramente escuchan el verdadero mensaje sobre sí mism@s.
Las personas capaces de entender su lenguaje secreto les mostrarán (=enseñante) que la vida es una aventura incesante si deciden vivirla y convivirla tal como ellas y ellos siempre han necesitado y deseado.
Las maestras y los maestros (superan en y con mucho eso que suele llamarse "profesorado") de mirada tranquila y penetrante y que entienden el lenguaje multicolor e infinito de cada vida grabarán en su propio corazón y en el de su "alumnado" una sola palabra, que es la llave de todas las demás palabras del mundo: libertad. Ardiendo la libertad en sus vidas se encenderán todas las estrellas del firmamento y con su luz podrán tripular libremente su nave, sin que ningún amo les dicte el rumbo y su destino.
¿Acaso es otra cosa la educación?

Hoy he estado con Silvia, nieta de Marisol, una niña que compendia en la vida de sus ojos y en el dulce canto de su voz esa libertad y el derecho a una educación real y verdadera en una escuela pública y laica. Hoy hablaba con Silvia y tenía la sensación de estar hablando con todos los niños y niñas del mundo. Por todos ell@s estaré en el portal de la Consejera aragonesa de Educación mientras me resten vida y fuerzas para ello.
Hoy ha sido estupendo vernos tant@s junt@s en el portal. Viva la escuela pública y laica. Es la esperanza de la humanidad de toda la Humanidad.


Hasta mañana
* Antonio Aramayona es profesor de ética y filosofia, miembro de Europa Laica

Desde la niñez, un ser humano va a la escuela antes de su "uso de razón" (su corazón apenas si parece contar), si es que vive en un país "desarrollado", en condiciones de ofrecerle un centro formativo. Por ejemplo, España, donde damos por supuesto la existencia universal de lo que muchos millones de niños carecen en el planeta Tierra. Hoy es 1 de septiembre y se abren las escuelas en nuestro país para ir preparando el nuevo curso escolar a esos seres humanos que miran, asombrados, a la vida y al mundo.

Se les ha comprado quizá una mochilita, lapiceros de colores, y una bata para que no se manche mucho la ropa. Pero no es eso lo más necesario: en la escuela debe haber sobre todo personas (profes, maestr@s, docentes o como se quiera llamarlas) capaces de entender el lenguaje secreto con que ese niñ@ abre sus brazos a la vida, confía y deposita su confianza en los adultos "educadores", ni siquiera sospecha que le va a tocar bracear mucho en el mundo y en la vida para mantener su alma relativamente intacta.

Esas personas de mirada tranquilamente penetrante dejan que el niño hable su lenguaje personal, propio. Si así lo hacen, comprenderán también la esencia de cada niñ@ y muchach@, en el transcurso de las etapas de Infantil, Primaria, Secundaria…
Ninguno de los muchachos y muchachas que he tenido en clase en mi vida de profesor de filosofía y de ética ha permanecido ajeno a esa necesidad incesante de cobrar y desbrozar su propia identidad, de encontrar respuestas y acariciar con cariño las preguntas que le llegan. Pero para ello han necesitado el re-conocimiento diario de esa mirada posada con sosiego sobre la suya.
Todas y todos son personas libres, que no se resignan a que su vida consista en alcanzar las metas a las que parecen estar "destinados": empleados y servidores de otros. Rodead@s a menudo del ajetreo chillón que les invita a sentirse a gusto en el anonimato que les iguala en el olvido de sí mism@s, podrán sentir aún en la escuela, al lado de esas personas de especial mirada, intacta la fuerza capaz de mantenerse a flote. Les dicen que están abocad@s a elegir entre opciones, carreras, especialidades y especializaciones, a subirse sobre una cinta transportadora donde viajan todos los seres humanos que les rodean. Raramente escuchan el verdadero mensaje sobre sí mism@s.
Las personas capaces de entender su lenguaje secreto les mostrarán (=enseñante) que la vida es una aventura incesante si deciden vivirla y convivirla tal como ellas y ellos siempre han necesitado y deseado.
Las maestras y los maestros (superan en y con mucho eso que suele llamarse "profesorado") de mirada tranquila y penetrante y que entienden el lenguaje multicolor e infinito de cada vida grabarán en su propio corazón y en el de su "alumnado" una sola palabra, que es la llave de todas las demás palabras del mundo: libertad. Ardiendo la libertad en sus vidas se encenderán todas las estrellas del firmamento y con su luz podrán tripular libremente su nave, sin que ningún amo les dicte el rumbo y su destino.
¿Acaso es otra cosa la educación?

Hoy he estado con Silvia, nieta de Marisol, una niña que compendia en la vida de sus ojos y en el dulce canto de su voz esa libertad y el derecho a una educación real y verdadera en una escuela pública y laica. Hoy hablaba con Silvia y tenía la sensación de estar hablando con todos los niños y niñas del mundo. Por todos ell@s estaré en el portal de la Consejera aragonesa de Educación mientras me resten vida y fuerzas para ello.
Hoy ha sido estupendo vernos tant@s junt@s en el portal. Viva la escuela pública y laica. Es la esperanza de la humanidad de toda la Humanidad.


Hasta mañana
* Crónica agradece al autor poder publicar sus opiniones y compartirlas con nuestros lectores










