Quien ha vivido la guerra fría en la época de la Unión Soviética, no debería sorprenderse de esta cruel agresividad. Pero es así. Hasta el punto de que el propio imperio USA, con su Cesar et Deus, al frente, intenta débilmente apaciguar los ánimos de los halcones europeos, solicitando una flexibilización de posturas con Grecia. Cómo verá Obama a sus colegas europeos, en su intransigente actitud con el Gobierno de Sipras, que está temiendo que éste pudiera verse obligado a pedir ayuda financiera a Rusia, a pesar de que ésta no esté, precisamente, en su mejor momento para ello.
Merkel debería darse cuenta de que no puede seguir derribando gobiernos “amigos”, como ya hizo en Italia. Que esta actitud suya, puede tener un efecto boomerang contra lo que representa. Los europeístas convencidos, como quien esto comenta, no pueden soportar ver al país más poderoso de la Unión Europea, que ella dirige; en su dialéctica brutal contra este pequeño, pero muy digno país europeo, cuna de la civilización a la que pertenecemos.
Cierto que la pertenencia a un club obliga a todos sus socios a cumplir unas reglas mínimas, pero no es menos cierto que, el conjunto de estos socios, y sobre todo algunos de ellos, como Alemania y Francia, que se han beneficiado sobremanera en sus negocios de todo tipo con Atenas, por ejemplo, vendiéndole material bélico masivo, sin necesidad alguna, salvo el interés lucrativo de ambos; deberían tener una mayor comprensión de los problemas que ellos mismos, con sus presiones político-financieras han creado. El escenario que se nos muestra no es el de unos amigos bien avenidos, tratando de ayudar al que está en apuros, sino el de un grupo de financieros sin escrúpulos dispuestos a sangrar, si es preciso, a este pueblo, al que ya le está quedando poco que perder, salvo la dignidad. Merkel y los suyos pueden equivocarse si siguen tensando la cuerda griega. Grecia es mucho más que su PIB o sus deudas financieras. Moralmente podría ser la piedra de toque para una inflexión antieuropea en toda la zona euro, así como en el resto. Y Alemania no debería olvidar que se le perdonó su tremenda deuda de guerra. Es pernicioso olvidar ciertos hitos históricos, y menos todavía, pretender la conquista de Europa por vía económica. Así la UE no va a ninguna parte.
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En el torbellino de comentarios que ha seguido a la noticia, aparte de las lógicas y esperadas alabanzas por su decisiva actuación a favor de la democracia en el aciago 23F, así como las merecidas críticas a su trayectoria en los últimos años, especialmente a partir del asunto de la caza de elefantes en África y del caso Nóos, ha llamado la atención especialmente el comentario del profesor Grisolía, presidente del Consell Valencià de Cultura. Ha dicho algo así como que se ha marchado en el peor momento posible. Invita a reflexionar tal comentario de una persona de su valía y mesura. ¿Está reprochando al rey que haya abandonado el barco cuando éste sufre los embates más fuertes del temporal que no amaina desde 2007? ¿Está valorando un planteamiento egoísta del monarca a favor de la continuidad de la Corona en la persona de su hijo en unos momentos en que la estabilidad territorial de España está cuestionada? ¿Y cuando el sistema comienza a desestabilizarse a consecuencia del perseverante ataque del neoliberalismo contra el mini Estado del bienestar previo a la crisis económica?
Tanto si es así, como si no el semblante del profesor Grisolía era de profunda preocupación. creo que tiene razón. Que el rey Juan Carlos puede haber acertado en el momento elegido para apoyar a su hijo en vida, desde el punto de vista de la continuidad monárquica en este país; pero a costa de crear más confusión, si cabe, ante el estado preocupante del futuro inmediato de la nación. Donde el FMI y Merkel no cejan en su presión agobiante: un día sí y otro también piden más rebajas salariales, más rebajas en el gasto social, más desarticulación del mercado laboral, con un ataque despiadado a todo cuanto suponga protección social y contención de las privatizaciones salvajes que solo crean más pobreza entre la población y más riqueza entre la elitista plutocracia financiero-económica-política que dirige el país.
Con la abdicación se crea un nuevo foco de inestabilidad, por si no teníamos ya suficientes. En los ambientes republicanos se aceptaba más o menos a Juan Carlos, por su trayectoria histórica y por su impagable intervención frente al postfranquismo, pero la Monarquía no es ya asumible en pleno siglo XXI, y menos aún por las nuevas generaciones. Ahora hay que pasar de la herencia dinástica a la urna con reforma de la Constitución. No queda otra.
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Verdaderamente, salvando las distancias, que son notables en cuanto a la época vivida, pero más bien escasas en cuanto a la superación de las desigualdades sociales, la imagen servida con la noticia no puede ser más explícita y penosa. La fotografía muestra una combinación social de gentes diversas, la mayor parte en edad de trabajar, abundando la gente joven, tanto de nativos como de inmigrantes. Personas que se hallan inscritas en la referida ONG y acreditado que carecen de recursos suficientes para poder llevar una vida digna, como explica su presidente, Jaime Sierra.
Tal insuficiencia de medios les lleva a algunos de ellos a vivir de ocupas, en casas abandonadas o tapiadas, como explicaba una joven pareja, Magda y David, en paro y ella con una hija de dos años. Y otros, incluso en peor situación, puesto que pasan las noches bajo los puentes, donde hubo que llevarles las bolsas de comidad por la noche. Tal es la miseria e incapacidad política del sistema en el que vivimos. Al cabo de siete años de haber denunciado este comentarista „con motivo de la toma de posesión de su acta en la Diputación de Valencia, ante la plana mayor de las autoridades de la Comunitat Valenciana„ la inmoralidad radical que suponía la existencia en Valencia de numerosas personas cobijándose bajo de los puentes, vuelve a reproducirse la situación de aquel 2007, en este 2014. El expresidente Camps y Rita Barberá parecieron tomarse en serio esta denuncia. Pero estos largos siete años transcurridos desde entonces permiten comprobar que todo fue un paripé. Que nada se ha hecho para dotar de una vivienda digna a estos seres humanos, iguales a los demás, pero sin trabajo ni medios para vivir dignamente su obligada estancia en este mundo cruel, donde, además, no han solicitado estar.
Ante la carencia tan evidente de seriedad, realismo, eficacia y solidaridad de los dirigentes de esta democracia, se hace necesaria la regeneración radical del sistema. No se debe soportar tanta miseria humana. Observar al presidente del gobierno, Rajoy, en plena campaña electoral tan ufano, afirmando que todo marcha bien, a pesar de las reformas introducidas en tromba por su gobierno contra el sentir general de la mayoría de los ciudadanos, resulta intelectualmente inadmisible. El choque con la realidad social debería ser de estrépito.
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En el debate sobre la delegación en la Generalitat de Cataluña de la competencia para autorizar, convocar y celebrar un referéndum sobre el futuro político de Cataluña, se hicieron varias afirmaciones graves. Una de ellas fue la del diputado autonómico catalán Jordi Turull, cuando afirmó que «el pueblo de Cataluña ha tomado un camino sin retorno».
Desde el punto de la legalidad, resulta sugerente el contenido de la proposición de ley, con apoyo en diferentes preceptos constitucionales que permiten tanto la presentación y tramitación de tal proposición ante las Cortes Generales (artículo 87.2 de la Constitución), como interpretaciones más o menos fundadas en una supuesta falta de concreción de los preceptos que regulan la posibilidad de delegación en las comunidades autónomas de competencias estatales (artículos 150-1-32 en relación con el artículo 92-1 de la Constitución, por ejemplo). Sin embargo, se trata de un intento de justificación legislativa imposible. El problema de fondo de que se trata, es decir, la independencia de una comunidad autónoma, a la que, desde luego, seguirían otras más, quebrando España; desde este aspecto legal, carece absolutamente de viabilidad a través de la Constitución española de 1978. ¿O es que nadie ha reparado en la existencia del artículo 2? Entiendo que no es posible tal omisión, sino que es claramente intencionada, pues su cita impide cualquier elucubración interpretativa del texto constitucional que no responda a «la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles». Es más, no solo impide cualquier elucubración, sino cualquier otra interpretación que no sea la de negar dicha posibilidad de un referéndum que tiene como fin la creación de un estado independiente.
Por tanto, tanta bulla solo puede tener como objetivo demorar y quizás desgastar a los partidarios del independentismo, si bien no está claro que éste sea el mejor camino. En cualquier caso, es más que evidente que la cuestión no está en la interpretación del texto, que es meridianamente claro, sino en la actitud política a adoptar frente a este peligro real de desarticulación del país. Si se concede a una región o autonomía la posibilidad de decidir su destino, habrá que autorizarlo a las demás autonomías, principio democrático incuestionable. ¿Y cuál sería el resultado? Sin duda catastrófico. La quiebra de una nación con 500 años de existencia.
Así pues, la solución no es buscar interpretaciones más o menos retorcidas del texto constitucional, que, por cierto, fue apoyado sin ambages en Cataluña; sino en la expresión de la voluntad mayoritaria de la toda la ciudadanía española, incluida la catalana. Es la única salida razonable para intentar evitar situaciones numantinas o caminos sin retorno.
* Jesús León es abogado y exdiputado provincial de Esquerra Unida
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Pero seguidamente hay que decir que la Constitución no impide al acceso al poder ni discrimina a ninguna fuerza política para que pueda alcanzarlo y, por consiguiente, para interpretar el texto en función de la ideología que lo sustente. Esto es así, objetivamente. Otra cosa es la ley electoral, que si bien no discrimina a nadie en concreto, sí fue creada para que imperara el bipartidismo durante estos 35 años de democracia. Pero esta ley es modificable o sustituible con solo disponer de la mayoría legislativa necesaria, no requiere modificar la Constitución. Y por tanto, lo único que requiere es la necesidad de ganar unas elecciones con la suficiente holgura para promulgar la ley adecuada. Por tanto, sin discutir lo cierto de que las instituciones citadas por Cayo Lara estén siendo favorecidas por el sistema democrático y no otros estamentos o sectores sociales más necesitados desde un punto de vista progresista y de izquierdas; depende de la actitud y actividad de las fuerzas que se reconocen de esta tendencia y no de la Constitución, que no impide a nadie ganar o perder las elecciones. Esta conclusión que parece de Perogrullo, sin embargo, no ha calado en ciertas formaciones políticas que, en la práctica, les supone un bloqueo difícil de digerir y superar para obtener un mejor desarrollo electoral, y con ello, alcanzar el suficiente poder político que les permita aplicar los derechos sociales constitucionales aprobados por la gran mayoría del pueblo en 1978.
Este autobloqueo político es aprovechado por fuerzas más conservadoras y pragmáticas, capaces de confundirse con el sentir social mayoritario para lograr el poder y controlar, así, los derechos más progresistas y e incluso «subversivos» (Iñaki Gabilondo dixit), contenidos en la Constitución. La pregunta es: ¿por qué esta falta de adaptación a la realidad social de este tiempo, que permite a quienes nos han llevado hasta este pozo sin fondo seguir gobernando?
Se trata de una figura singularísima de empleo en los distintos niveles de la administraciones públicas, cuyo nombramiento y cese depende directamente del presidente de la institución pública para la que prestan sus servicios. En la Admiistración local es el Pleno el que tiene la facultad de concretar las características de la contratación. Por tanto, el nombramiento de este personal está estrechamente unido a la autoridad o grupo político integrados en la institución de que se trate. Su tarea consiste en colaborar con o asesorar al cargo o a los cargos públicos del que dependen. Lo cual no puede significar que no se lleven a cabo diversas gestiones o tareas fuera del lugar habitual del trabajo, como es evidente, pero siempre pivotarán alrededor o desde el centro de trabajo, salvo excepciones normales que no por eso quebrantan la regla.
Resulta claro que realizar su actividad en la sede del partido y no en la institución de la que cobran, casa rematadamente mal con la moral, la ética y la política supuestamente transparente de que constantemente se habla por los dirigentes políticos más variopintos. Pero siendo el Pleno el que puede determinar las tareas a realizar, al omitirse flagrantemente toda regulación sobre aspectos tan fundamentales de este personal eventual se posibilita directamente la impunidad de los actos que se puedan cometer por quienes tienen el deber de corresponsabilidad con la institución pública de la que cobran. Por esto, el archivo de la causa por el TSJCV, se entiende, por falta de regulación específica.
Sin embargo, si ante lo que nos encontramos, una vez más, es ante un fraude de ley, en una financiación en especie para los partidos, como podría ser el supuesto que nos ocupa, no solo es reprochable la conducta de los dirigentes políticos, sino que debería irse a una solución drástica para cortar de raíz la corrupción producida por la financiación de los partidos. O sea, prohibir cualquier financiación directa o indirecta en efectivo o en especie, que no provenga del resultado electoral.
Hasta aquí algunas citas literales contenidas en el texto de la Constitución de 1978, y que en síntesis, acredita un equilibrio exquisito en cuanto al reconocimiento del hecho diferencial entre las diversas regiones o incluso nacionalidades de España, constituida como un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.
Desde luego, si Cataluña consigue la independencia, esto será la balcanización de España. Detrás irán el País Vasco, Galicia, Andalucía, incluso. Todo lo malo se contagia tremendamente. Se ha puesto de moda una falacia evidente: «el derecho a decidir». Es claro que todos intentamos decidir a nuestro libre albedrío, si nos dejan. Pero esto no siempre es posible. Primero, porque existen normas que hay que respetar para que se permita la convivencia pacífica entre todos. En nuestro caso la Constitución. En segundo lugar, porque la legalidad vigente exige que lo que se pretenda modificar de esta índole se debe efectuar en el ámbito del Estado y no solo en Cataluña. Y en tercer lugar, porque hay cuestiones sobre las que no se decide, sencillamente, como sucede con los padres. Nadie puede, por ejemplo, decidir elegir a los padres, y no pasa nada. Además, el referéndum estatal habría de llevarse a cabo tras una campaña informativa amplia en la que se dejara claro todo cuanto recibe la amada Cataluña del resto de los españoles, así como lo que aporta esta querida tierra al resto de España. Como sucede con los demás territorios. Ni más ni menos. Existe solidaridad no robo.
El ministro Gallardón, que no da una a derechas, ni a izquierdas, ahora se ha acordado de la custodia compartida de los hijos cuyos padres se divorcian. Pues bien, para estos supuestos, la legislación estatal actual tiene prevista una solución que, dentro del mal que supone el divorcio para los hijos, sobre todo los menores, resulta razonable, de sentido común, y por consiguiente, la solución menos mala para los hijos, insisto, sobre todo para los pequeños. Esto es, que salvo acuerdo de los padres, la guarda y custodia, que siempre es compartida, en más o en menos, salvo en casos extremos muy minoritarios; se adjudicaba al cónyuge mejor situado para atender a la prole menor, normalmente la madre, aunque no siempre, en casos lógicos.
Es cierto que ha sido, principalmente en Valencia, donde se ha perpetrado la primera acometida contra esta situación legislativa equilibrada para que el juez que tenga que resolver, en caso siempre de desacuerdo de los cónyuges, solucione el conflicto del divorcio teniendo en cuenta lo mejor también para los padres, que siempre será lo mejor para los hijos, condición imprescindible para decidir lo más ajustado a derecho en estos supuestos. Es absolutamente falso el dilema de hacer prevalecer el pseudocriterio de «lo mejor para los hijos», en forma abstracta, como si se tratara de una prueba de laboratorio, es decir, como si fuera posible que los hijos menores afectados por el divorcio de sus padres, pudieran ser felices o mantener el equilibrio emocional si sus padres siguen enzarzados en disputas continuas, origen, precisamente, del divorcio. Es un silogismo erróneo la tesis del Tribunal Supremo, cuando afirma que, «incluso si los padres no se toleran más o menos», deba aplicarse la custodia compartida; pues lo que debe prevalecer es el interés del hijo menor.
¿Cómo puede ser que el hijo sea más feliz o menos infeliz, si observa a sus progenitores enfrascados en las disputas sinfín que va a impulsar el mayor contacto de los divorciados, al tener que compartir la misma vivienda y la contabilidad doméstica que exige la decisión de esta custodia compartida que propugna este lamentable ministro de (in)justicia? ¿Cómo se van a abstraer de tales tensiones?
Es absurdo, y además perjudicial para la mujer-madre, que dígase lo que se diga, sigue en inferioridad de condiciones sociales y económicas en general, puesto que esta clase de custodia conlleva y pretende la supresión de la pensión de alimentos a cargo del padre, por un lado, y por otro, la búsqueda de otra vivienda también para la madre.
La condena de la Organización de Estados Americanos (OEA) por el incidente sufrido por el presidente de Bolivia, Evo Morales, es un acierto total.
La condena por el trato recibido por Morales se hace extensiva a España, a pesar de que fue quien permitió repostar el avión en el que viajaba el presidente de la nación latinoamericana, pues es evidente que no estuvo el Gobierno español a la altura de las circunstancias. Obsérvese que Francia y Portugal no solo no dejaban aterrizar el avión, sino incluso sobrevolar su territorio, con la consiguiente zozobra para la seguridad física del presidente sudamericano y para quienes volaban con él.
Afirmar que Morales ha sido secuestrado no es ninguna exageración, y que se ha puesto en peligro su vida, tampoco. Tanta verborrea de hermanamientos con Iberoamérica, tantos viajes reales y presidenciales a aquellas tierras tan entrañables para España y los españoles, para llegar ahora a una situación como la denunciada, de auténtica y flagrante vulneración del derecho internacional, de falta de respeto absoluto para el presidente de una nación con la que se deben mantener lazos fraternales, culturales y económicos por encima incluso del servilismo practicado con Estados Unidos y con su presidente Obama, directamente responsable, por acción, de la situación creada, al ordenar la caza sin piedad contra Snowden. Se ha puesto incluso en serio peligro la seguridad aérea de todos los seres humanos que viajaban en el avión presidencial.
En lugar de estar agradecidos a quien ha denunciado las tropelías nauseabundas del espionaje del imperio contra, incluso, sus aliados más incondicionales, lo que raya en el vasallaje, los países cuya actuación se condena por la OEA han sido incapaces de mantener su dignidad. El hecho de que algunos de ellos sean antiguos colonizadores de América contribuye directamente al deterioro de su imagen internacional, echando por tierra sus constantes declaraciones de colaboración y cooperación. Es más, ha tenido que ser un país como Austria, sin tanta charanga y pandereta, el que ha prestado auxilio y ayuda incondicional a la hora de la verdad, al autorizar un aterrizaje de emergencia ante la negativa de tales países. ¡Qué ejemplo de madurez, solidaridad humana e internacional y dignidad!
Hace bien en disculparse con mayor energía nuestro ministro de Asuntos Exteriores, García Margallo, pues si bien es cierto que España permitió el aterrizaje del avión presidencial en las Islas Canarias, lo fue tras un lamentable comportamiento de nuestro embajador en Viena, Alberto Carnero, quien se supone siguió instrucciones de sus superiores, léase del propio Rajoy, a través del ministro de Exteriores, pues de lo contrario, lógicamente, la exigencia de su inmediata dimisión sería de libro. De lo contrario, una vez más, hay que penar la existencia de un presidente de Gobierno incapaz de estar a la altura del momento, en este caso de las circunstancias internacionales relacionadas con América Latina, que debería ser el punto de apoyo y de equilibrio para la política exterior española, de la que tan necesitado está el país siempre débil políticamente.
* Jesús León es abogado y exdiputado provincial de Esquerra Unida
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El ministro viene a dar por buena la frase de Marx de que «la instrucción en general depende del nivel de las condiciones de vida». Tiene claro que las becas no son limosnas, y los demás, también, puesto que si son algo, son derechos inalienables de todos aquellos que las necesitan para poder instruirse. Las becas son el mínimo esfuerzo solidario que puede efectuar una sociedad en pro del objetivo prácticamente utópico, en cualquier caso, y mucho más en el actual sistema capitalista, de conseguir la igualdad de oportunidades en la formación necesaria de la población. Podríamos decir que su objeto más real es paliar, en la medida de lo posible, que alguien por el solo hecho de carecer de medios económicos, pueda verse impedido de obtener una educación en igualdad de condiciones con quienes la diosa fortuna les ha dotado de dinero suficiente para poder conseguir tal fin, obviamente con independencia de la nota que obtengan en sus estudios, siempre que alcancen el mínimo de cinco.
Por tanto, el representante del gobierno de Rajoy, fiel a la clase social y política a la que pertenece, defiende lo mejor para los suyos, que suelen tener disponibilidad económica sobrada para estudiar, si así lo desean. Aquí no existe nota mínima alguna que valga, ni el 6,5 ni el 6 ni nada. Para el resto, es decir, para la gran mayoría que carece de medios suficientes para hacer frente a los estudios, «que se jodan». No lo expresa así (la frase es de la diputada Fabra), pero se le sobreentiende perfectamente. Wert es más fino, pero piensa y siente exactamente lo mismo. Se regodea en la defensa de los recortes de las becas para estudio. Hay que meter la tijera, los posibles beneficiarios son los otros, que pretenden competir con nosotros, los privilegiados del régimen democrático-financiero-oligárquico que domina la situación sin cortapisas ni obstáculos serios, salvo algunas protestas menores, dispersas y controladas, a las que no hay que temer. La gente todavía sigue bajo el símdrome de la burbuja. Continúa preguntándose si esto que se les ha venido encima no es un mal sueño, que quizás pase pronto, pues Rajoy les prometió el maná, una vida feliz, sin problemas de paro, de despidos masivos, copagos farmacéuticos, sin subida de impuestos, aunque sí de las pensiones y nada de tasas para impedir el amparo judicial efectivo de los jueces y tribunales; demoliendo, de paso, la tutela prevista en la Constitución, que solo interpretan a su conveniencia y provecho.
Mientras la ciudadanía despierta del tremendo letargo que le ha producido la anestesia del sistemaneoliberal radical que padecemos, el ministro Wert y los suyos, han decidido apretar el acelerador. Con un tajo a la enseñanza, tras el de la sanidad. Prácticamente han dado la vuelta al calcetín del miniestado del bienestar que con tanto esfuerzo se había levantado. La alternativa pasa por una apuesta profunda por la escuela pública de calidad, financiada generosamente y fiscalizada por el Estado, con una previa unidad política progresista, abierta y robusta al PP. Su creación es vital ya.
Cualquier observador de la situación política y económica por la que atraviesa este país, lo menos que puede sentir es una clara sorpresa por el hecho de que una organización política de ámbito estatal como IU lleve a cabo planteamientos tan contradictorio en un partido que se dice obrero e internacionalista, defendiendo la creación de fronteras donde no las hay. Y por otro lado, creando más confusión, donde ya existe una situación que se acerca cada día más al límite del aguante social ante la acometida gubernamental y de la Comisión Europea contra todo lo que se mueve, especialmente, contra los que menos tienen. * Jesús León abogado
Ex diputado provincial de EUPV
Viene esta indignación contenida por la
lectura del reportaje de este periódico sobre lo acontecido con la
investigadora genetista valenciana Nuria Martí Gutiérrez, que fue una de
las afectadas por el ERE instado por el Consell en el centro Príncipe
Felipe, en noviembre de 2011. Mucho se ha dicho y escrito sobre la
necesidad de preservar la financiación destinada a investigación, en sus
múltiples disciplinas, a fin de conseguir figurar entre los países más
desarrollados y no en el pelotón internacional de los torpes, evitando
la fuga masiva de cerebros que se está dando en todo el Estado y muy
singular y destacadamente, por desgracia, en la Comunitat Valenciana.
Aunque sin éxito alguno, ante la cerrazón política del partido que
ostenta el poder. Jesús León
Ex diputado provincial de EUPV
Abogado
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Sigue la escandalera y con razón total. ¿Cómo puede ser que haya ex diputados en Cortes Generales que sigan cobrando una 'pensión parlamentaria' a años luz de haber cesado en el cargo?¿Qué desastre de democracia es ésta que mantiene a una casta política por el hecho de que voluntariamente hayan ejercido de diputados cobrando, en general, un sueldo sustancioso que muy pocos trabajadores perciben por ocho, diez o doce horas de trabajo diarias? ¿Qué principios de justicia social guía a quién se aprovecha del ejercicio de un cargo público al que voluntariamente se presenta para ostentarlo y que no representa sino un honor y un agradecimiento a los ciudadanos por haberle votado para su desempeño, rodeado, en general, de prebendas y chollos?
Y todo esto mientras hay gente a la que no se le aporta siquiera para cubrir sus necesidades más primarias como alimentarse y disponer de un techo digno. Y luego hay quien se sorprende de que la sociedad en general, esté indignada con los políticos. Hay que tener menos sensibilidad que una piedra para seguir disfrutando tan escandalosas prebendas como si no fuera con ellos. Claro está, así no se hace política, se hace negocio. Se vive a costa del que más trabaja y menos tiene, y esto tiene un nombre: fraude. Fraude a las instituciones políticas democráticas, fraude a los electores, y fraude, en definitiva, a la ciudadanía.
Que no se lamenten luego si la sociedad les da la espalda y les dice de todo menos bonitos. ¿Qué pinta Miguel Barceló Pérez, una persona de las más pudientes de Benidorm, cobrando una pensión mensual de 1.958’78 euros; o Cristina Almeida, abogada ejerciente, cobrando 2.675 euros mensuales; o José María Trías de Bes, ex presidente de Transmediterránea, cobrando 2.200´53 euros al mes. O un condenado por pertenecer al GAL, García Damborenea, 2.061 euros al mes? Claro está, que el ejemplo de los expresidentes de Gobierno cobrando una pensión de por vida, aunque disfruten de otros momios sonrojantes, no es precisamente edificante.
El patio de Monipodio reflejado en la política española. ¡Qué escándalo!
Jesús León
Ex diputado provincial de EUPV
Abogado
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Es cierto que tal reducción de sueldos ni le va a afectar mucho a tales altos cargos ni tampoco supondrá una solución al problema, pero sin duda sería un ejemplo mínimo de pudor y vergüenza política ante la indignada ciudadanía en la desventurada situación por la se le está haciendo pasar, a la que se le recorta hasta el alma. Aunque bien pensado, quizás lo mejor sería que se utilizara el recurso legal de adelantar las elecciones, a fin de que un nuevo parlamento y un nuevo gobierno afrontaran con energía la regeneración política vital y urgente que se necesita en estos momentos. Es difícil pensar que el mismo partido que ha llevado a la comunidad a este trance de descrédito, y miseria pueda, realmente, enderezar la situación, sobre todo, sin causar más estragos a los que menos tienen y a los que más derechos se les han incautado. 
Una observación del contexto económico, social y político actual, permite afirmar que existe una ofensiva generalizada (y planificada) contra el estatus social de la población asalariada en general, es decir, de todos los que dependen de una retribución por su trabajo regular, sean funcionarios o no. Interesa destacar esta dualidad, porque dentro de la estrategia para tal ofensiva, se ha comenzado por intentar dividir y enfrentar a los trabajadores del sector privado con los del público, y a fe que lo han conseguido. Han logrado que los primeros puedan ver a los funcionarios como unos privilegiados del régimen, cuando en realidad, salvo las excepciones que permite la actitud de enchufismo generalizado de los partidos políticos, a todas luces excesiva según criterio generalizado; ambos sectores son víctimas propiciatorias de la rapiña de la plutocracia que controla los resortes del poder en esta democracia. Y todo esto contrariando frontalmente el texto constitucional, lo que les trae al pairo.
Obsérvese que por un lado, se están desmantelando los servicios más esenciales de cualquier sociedad moderna: escuela, sanidad, servicios sociales y Administración públicas. Rebaja o por mejor decir, incautación de sueldos de los funcionarios, despidos masivos discriminados, etcétera. Y por otro, el chantaje generalizado, especialmente en la gran industria, aplicando reducciones de salarios e incremento de jornada sin retribución, puesta de patas arriba de los convenios colectivos, amenazas de deslocalización de las industrias si no se accede a tales exigencias empresariales... Todo un trágala a quienes solo tienen como solución a sus problemas la contraprestación por su trabajo.
Pero volvamos al señor Rosell. En esta coyuntura, el patrón de patrones se dedica a cuestionar la EPA, de seis millones de parados, como si no tuviera bastante con los cinco que constan en los registros, aunque del millón de diferencia dice que 400.000 no trabajarán jamás. Y lo dice como si tal cosa, ¡qué crueldad, cuando es él el responsable directo de darles trabajo en este sistema político! A la juventud „53,36 % de paro„ por toda esperanza de trabajo les ofrece una o dos horas, pues afirma que es mejor que cero. Y pese a la brutal reforma laboral de la que se sientes tan orgullosos Rajoy y el PP, pide otra vuelta de tuerca a la misma.
Ante este desolador panorama de lo que ofrece la iniciativa privada capitalista, apoyada en el (des)gobierno del PP, todo indica que lo que en realidad ha retomado Rosell, de forma unilateral, ha sido la lucha de clases. La pregunta es: ¿tendrá respuesta?.
* Jesús León es abogado y exdiputado provincial de Esquerra Unida
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