Una fecha que se ha convertido en la celebración de los logros en materia de igualdad de la mujer, este año sin embargo se convierte en una fecha de reivindicación.
Este año es un año negro para los derechos y libertades de las mujeres.
Yo, que he crecido con la falsa creencia de que los hombres y las mujeres son iguales, me doy cuenta que aquellas historias que me contaba mi abuela de que necesitaba el permiso de su marido para comprar una lavadora no están tan lejos.
Un año en el que vemos que por cuestiones ideológicas, o más bien religiosas, las mujeres perderán la libertad de decidir sobe su cuerpo y pasarán a estar tuteladas por tres personas si piensan que no quieren ser madres, porque decidir no podrán si sus "tutores" no se lo permiten.
Un año en el que un hombre, ministro de justicia, que ya me dirán ustedes que tiene que ver la justicia con el cuerpo, me diga que una mujer no es una verdadera mujer si no es madre, y yo le pregunto ¿y usted como puede afirmar ésto?, ¿cuantas veces ha sido usted mujer?, ¿y madre?, ¿por qué piensa usted que puede decirme cuándo me siento yo más mujer?
Este año, aquellas mujeres que se ocupaban de sus mayores dependientes o de sus hijos discapacitados, dejan de cotizar; porque en esta sociedad de "falsa igualdad" este trabajo recae sobre las mujeres; hasta ahora veian reconocido su trabajo, pero ahora ya no, volvemos a los tiempos de nuestras abuelas en los que la mujer cuidaba de sus mayores y de los niños y su ocupación era "sus labores".
Un mes en el que la Unión Europea publica un informe con las aberrantes cifras de violencia machista en nuestro tan civilizado continente. Una cifra que en España en solo dos meses y 8 dias es ya de 17 mujeres muertas. Y seguimos sin cambiar nuestra cultura y seguimos sin educar a nuestros niños en igualdad y respeto.
Un año en que la brecha salarial sigue siendo la misma, una mujer cobra de media un 25% menos por el mismo trabajo. En el que las cifras afirman que las mujeres tienen mayor número de contratos precarios y a tiempo parcial. Un año en ek que ek porcentaje de mujeres paradas crece y crece.
Un año en el que seguimos sin avanzar en la conciliación familiar y laboral o en la racionalización de horarios, a pesar de que se hable tanto de ello.
Un año para reivindicar más que nunca que sí, que tenemos los mismos derechos y libertades pese a ideologías caducas, mandatos religiosos y demás discursos retrógrados
Vivimos una época de crisis económica, ideológica, de valores y de igualdad, es el momento de levantarse y luchar por un pais mejor para todos.
Marta Retamosa
Portavoz del PSPV de San Antonio de Benagéber
* Crónica agradece a la autotra que comparta su opinión con nuestros lectores
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| Marta Retamosa |
Hace cuatro décadas, la poetisa afroamericana Ntozake Shange escribía: ”Cada tres minutos, una mujer es golpeada/Cada diez minutos, una muchacha es acosada/Cada día aparecen en callejones,/en sus lechos,/en el rellano de la escalera, cuerpos de mujeres”.
Sus palabras se pueden aplicar hoy día.
La violencia de género no responde a un comportamiento aislado o perverso, propio de unos cuantos desalmados que actúan por maldad o que se les cruzan los cables en un momento de arrebato y se les va la mano golpeando brutalmente a las mujeres hasta asesinarlas. No, la violencia de género es cultural, es educacional, es el instrumento para mantener el poder y ejercerlo despóticamente sobre las personas que se considera como inferiores: las mujeres, las niñas y los niños.
Si bien es cierto que año tras año las estadísticas nos dicen que la violencia de género disminuye, este año la cifra de muertes por violencia de género es de 43 asesinatos. Las estadísticas son frías, nuestro objetivo debe ser cero.
No debemos olvidar, no obstante, que la violencia de género no se cuantifica en el número de muertes, en nuestro país miles de mujeres son maltratadas física y psicológicamente por sus parejas hasta conseguir anular su voluntad como personas, hasta doblegarlas.
La lucha contra la violencia de género es un camino arduo, la ayuda a aquellas mujeres que han dado el paso de denunciar a su maltratador, con el pánico en el rostro, no puede disminuir. Los mecanismos para que las mujeres se alejen de su entorno dependen de las administraciones públicas y de las asociaciones. Es por ello que en épocas de crisis como la que estamos viviendo en este momento no podemos ceder ni un ápice en los recursos que se emplean, no podemos permitirnos un retroceso. Sin embargo, los programas dedicados a igualdad de oportunidades han sido reducidos prácticamente a la mitad. La caída de los presupuestos para la prevención integral contra la violencia de género ha sido de un 27% desde 2011. No podemos permitirlo
Nuestra lucha debe ser integral, la educación debe ser el vehículo para la eliminación de la violencia. Llevamos unos meses en los que se advierte que la violencia entre los más jóvenes aumenta, esto apunta a un fallo en la educación, en la concienciación, a una fractura en el sistema en la que todos los intentos se nos escapan entre los dedos.
El modelo educacional debe cambiar, debe centrarse en la igualdad, no solo entre mujeres y hombres, sencillamente en la igualdad.
Estamos viendo día a día como en declaraciones públicas se vuelven a difundir los roles ya caducos de comportamiento, de cómo ser una mujer completa, chistes machistas, que por supuesto no voy a reproducir, en los que se compara a las mujeres con las leyes. El Rol de la familia tradicional por encima de cualquier cosa, porque otras opciones “están mal”. La defensa del segregacionismo por género de los niños y niñas y el apoyo de la administración a estas declaraciones.
La disminución de los programas de ayuda, las declaraciones en pos a una diferencia de rol manifiesta, solo nos puede llevar a un aumento de la violencia.
Cuando un drama es tan feroz, tan persistente, es necesario revelarse, no podemos caer en el conformismo. Hemos de seguir luchando contra la cultura violenta.
Marta Retamosa
portavoz municipal del PSPV-PSOE de San Antonio de Benagéber
A pesar de que la historia
nos dice que no es el origen real del día internacional de la mujer trabajadora ya que se estableció en Copenhague donde, en 1910, en la celebración de la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, se aprobó por unanimidad el establecimiento del Día Internacional de la Mujer Trabajadora como método de lucha por la causa de la mujer,gracias a la propuesta hecha por una mujer socialista y alemana, Clara Zetkin.Tras este breve recordatorio, miro hacia delante y pienso en todo lo que aún nos queda por conseguir, un largo camino por recorrer, ya que la igualdad de género es una esperanza, pero no una realidad, la desigualdad que sufrimos las mujeres es muy evidente aunque para algunos pase inadvertida.
Sin querer entrar en demasiadas cifras, podríamos decir que el salario medio anual de las mujeres es un 22% más bajo que el de los hombres; que solo cuatro de los trece ministros del actual gobierno son mujeres, que los presidentes de Congreso y del Senado son hombres, que solo un 37.4% de los diputados del Congreso son mujeres. Por no hablar de las cifras de altos ejecutivos de las empresas más poderosas del mundo.
La Ley de Igualdad fue un gran pasoen el camino que queda por recorrer, sin embargo en las empresas privadas, la Conciliación laboral sigue siendo un reto por afrontar. Las mujeres cada vez nos planteamos la maternidad más tarde, cuando el puesto de trabajo es más estable o llevamos más años en la misma empresa, con la convicción de que, en la mayoría de las empresas, es un problema que seamos madres.
En épocas de crisis, como la que estamos viviendo, las mujeres también somos uno de los colectivos más afectados, junto con los jóvenes, donde la tasa de desempleo es más acuciante y la tasa de reincorporación al mundo laboral es más baja.
Los recortes sociales, en sanidad, educación o dependencia, tienen repercusión en las políticas de igualdad y afectan, entre otras muchas cosas, al cierre de casas de acogida para víctimas de la violencia de género.
Y sin embargo esto no es nada comparado al sufrimiento al que se ven sometidas las mujeres en países como Nigeria, Afganistan u otros donde no tienen derechos reconocidos y están totalmente sometidas a la voluntad de los hombres.
Más allá de las exposiciones o comidas organizadas por los organismos públicos la semana del 8 de Marzo, debemos luchar, reivindicar, hablar, convencer a todas a las personas que están a nuestro alrededor, denunciar todas las injusticias. Pues es a través de la educación, el diálogo, el debate y el conocimiento desde donde podemos realmente cambiar nuestra sociedad.
Cada 8 de Marzo debemos convencernos de que hay que trabajar todos los días por la igualdad, nos queda mucho camino por recorrer y no podemos ceder ni un ápice en los derechos conseguidos, y no podemos dejar de luchar por los que nos quedan por conquistar.
Felicidades a todas las mujeres del mundo.
Marta Retamosa es portavoz del Grupo municipal del PSPV de San Antonio de Benagéber

